El rio Arsenal en Venecia
Ahora regresen a la Riva (digamos la Rambla), pasen otro puente, y tendrán a su izquierda la Iglesia y Hospicio de la Piedad. La Iglesia (reconstruida en el siglo XVIII en una sola nave ovoidal) tampoco es un hito de la arquitectura pero interesa por los frescos de Tiépolo.
Y como les veo cierto aire indolente de ¿y a mí qué?, les informo que si en lugar de estar en Italia (donde en cualquier sanitario hay un Veronés o un Tiziano en el techo) estuvieran en cualquier otro lado, recorrerían kilómetros para poder apreciar un cuadro de Tiépolo.
Como si fuera poco, en el Hospicio el maestro de música de las niñas huérfanas fue, durante 40 años, Antonio Vivaldi. Quien solo por eso merecería el cielo. Aunque parece que el destino lo premió con huérfanas de buen oído ya que los conciertos que daban éstas atraían numeroso público, al hospicio. Si se sienten llenos de energía juvenil, les aconsejo que sigan caminando por el borde del agua hasta el ARSENAL fundado en 1104, pero rehecho en el siglo XV. Las dos torres son de 1574 mientras que la Puerta Monumental es de 1460. Se decía que en sus épocas de apogeo se podía construir allí una galera en un solo día. O al menos así se hizo para impresionar a Enrique III mientras se le servía un banquete. Trabajaban allí 16.000 obreros en condiciones que inspiraron a Dante para su Infierno. El Museo Naval exhibe una réplica reducida del Bucentauro, la nave ceremonial de 200 remos, varios pisos profusamente talladas desde donde el dux se esposaba con (la) mar., hasta que Napoleón interrumpió el romance prendiéndole fuego. Si visitaron el Arsenal, retomen a la Iglesia de la Piedad. Si no lo hicieron entonces supongo que habrán descansado mientras tanto, así que, con renovado entusiasmo sigan hasta la Iglesia de SAN GIORGIO DEGLI SCHIA VONI.
Esta Iglesia se encuentra (desde el punto de vista teórico) relativamente cerca de la Piedad, caminando en forma perpendicular al agua. Sólo que la línea recta no existe en la geometría veneciana. Lo cual tiene la pequeña desventaja de hacerlos caminar en redondo como un caracol pero a su vez les permite (les obliga, diría) a salir de su caparazón de turistas monolingües, para entablar inevitable diálogo con los venecianos.
“Prego, dóv’é la Chiesa di San Giorgio, etc. etc.? La iglesia es de principios del siglo XVI y conserva unos hermosos cuadros de Carpaccio (1502) con la historia de los santos dálmatas. Además les queda relativamente de paso en su ruta hacia la estatua de Colleone, que se eleva frente a la Iglesia de los Santos Juan y Pablo.

