Plaza España Madrid

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Finalizada la visita del Palacio vuelva hacia atrás, ignore la preciosa Taberna del Acabardero sobre la Plaza de Oriente (los precios están fuera del alcance de su bolsillo) y antes de llegar a Plaza España doble a la izquierda por la Cuesta de San Vicente, bordeando los Jardines de Sabatini y el Campo de Moro. La Cuesta de San Vicente se continúa por el Paseo de la Florida que sigue el curso del Manzanares. Usted haga otro tanto hasta llegar a la ERMITA DE SAN ANTONIO DE LA FLORIDA.
No. No me olvidé de que usted además de otras flaquezas humanas padece de hambre. Precisamente frente a la Ermita en cuestión se encuentra la Casa Mingo, un lugar típico y barato. La especialidad de la casa es el pollo y la sidra. Según los entendidos la sidra hay que volcarla desde arriba a cierta distancia para que conserve el gusto. Usted absténgase de esas exquisiteces a menos que tenga al menos una muda limpia.
Bien. Satisfechos sus instintos elementales, pague y visite la Ermita cuya fachada (1797) no dice gran cosa, pero que posee una hermosísima bóveda pintada por Goya. Para apreciarlo por supuesto que deberá ingresar previo pago de entrada. Los restos mortales del pintor yacen allí.

Hotel Madrid

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El dueño del hostal le dará una llave de la puerta de la calle, pero deberá tocar timbre cada vez que regrese a su habitación. Si usted es una persona mundana no se dejará amilanar de sus francachelas nocturnas tan sólo porque el dueño lo reciba en piyama. Si usted es un alma sensible, entonces absténgase de alojarse allí y búsquese un hotel y pague caro su debilidad. De todos modos le aconsejo que estudie cuidadosamente la ubicación de su habitación (que no suele estar numerada) pues al volver de madrugada con las luces apagadas puede meterse fácilmente en una habitación ajena.
Bien. Una vez instalado, dése una rápida ducha y…
¿Eh? Ya sé que son las diez de la mañana ¿y qué?
-Bueno -me dirá usted- probablemente a esa hora ya se hayan limpiado los baños o..
Mire. Aunque usted tenga la curiosa sensación de ser un invitado en el seno de una familia madrileña, en realidad está en un hotel (como se dará cuenta inevitablemente cuando le presenten la cuenta de su estadía) así que deje de lado esos pruritos domésticos que le inculcó su mujer. Claro que eso no significa que pueda corretear por la casa en paños menores chorreando agua. Así que vaya al baño pero munido de un short decente y chancletas
Una vez higienizado, comience su jomada turística (¡ Ah! no se olvide de pedir la llave del portón), remontando la Gran Vía.

Como notará la GRAN VIA está bordeada de negocios, tiendas, restaurantes, cafés, cines, etc. etc. y es el paseo obligatorio de turistas y madrileños a lo largo del día y la noche. Camine disfrutando del ambiente sin preocuparse de ver nada en especial pues Madrid es precisamente una ciudad para disfrutar más que para conocer. A lo que me refiero es a que, a diferencia de Roma por ejemplo, donde usted no puede dar un paso sin pisar un adoquín sobre el que se sentó Julio César o tropezó Calígula, Madrid es una ciudad relativamente nueva (fundada en el siglo XVI, su desarrollo data del siglo XIX) por lo cual sus monumentos históricos son más escasos.

Madrid Capital

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Habiendo descendido del autobús, a usted se le presentan tres opciones, a saber:
1)  Si es un turista del tipo “cómodo”, podrá sucumbir al encanto de los taxímetros apostados allí para tentarlo, engañándose con argumentos del tipo de…:
“… total, ya que ahorré una noche de hotel por dejar libre ¡(¡habitación del YMCA en New York antes del mediodía, bien me merezco poder gastar unas tristes pesetas en un taxímetro”… más que nada considerando que la Gran Vía está a unas catorce cuadras apenas…
2) Si usted es un turista “cómodo pero precavido”, sin duda recordará los tristes dólares que pagó en New York (atolladero de tránsito por medio) por un similar viajecito de pocas cuadras, así que huirá de la tentación y optará por tomarse un metro. Para ello deberá emerger a la superficie y buscar el cartel indicador del “Metro“. Una vez que lo haya divisado, baje las escaleras, compre un abono (muy conveniente) de 10 viajes y pida un plano del metro de Madrid. Considerando que el planorando que el plano es pequeño y que a partir de los cuarenta años su cristalino ha comenzado a achatarse irremisiblemente y que para mejor seguramente no recuerda dónde metió sus lentes, por esta única vez le indicaré la ruta a seguir. Tome la línea4, dirección ARGUELLES. En BILBAO descienda y conecte con línea 1, dirección PORTAZGO. Dos paradas mas adelante apéese en GRAN VIA. Subiendo las escaleras se hallará a un par de cuadras del hostal que recomendamos.
3) Si usted pertenece a la raza en extinción de los verdaderos turistas, sin duda preferirá ir caminando a su hotel, aprovechando de paso su caminata para irse familiarizando con la ciudad. Suba, pues, a la superficie y antes de emprender la marcha mire a su alrededor. Frente a usted se levanta el monumento a Colón mientras que a sus espaldas se extienden los Jardines del Descubrimiento, con un conjunto escultórico de un gusto bastante discutible. Esa especie de Partenón (a su izquierda) igual a todos los demás edificios inspirados en el mismo modelo que pululan por el mundo, alberga la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico.