Plaza España Madrid

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Finalizada la visita del Palacio vuelva hacia atrás, ignore la preciosa Taberna del Acabardero sobre la Plaza de Oriente (los precios están fuera del alcance de su bolsillo) y antes de llegar a Plaza España doble a la izquierda por la Cuesta de San Vicente, bordeando los Jardines de Sabatini y el Campo de Moro. La Cuesta de San Vicente se continúa por el Paseo de la Florida que sigue el curso del Manzanares. Usted haga otro tanto hasta llegar a la ERMITA DE SAN ANTONIO DE LA FLORIDA.
No. No me olvidé de que usted además de otras flaquezas humanas padece de hambre. Precisamente frente a la Ermita en cuestión se encuentra la Casa Mingo, un lugar típico y barato. La especialidad de la casa es el pollo y la sidra. Según los entendidos la sidra hay que volcarla desde arriba a cierta distancia para que conserve el gusto. Usted absténgase de esas exquisiteces a menos que tenga al menos una muda limpia.
Bien. Satisfechos sus instintos elementales, pague y visite la Ermita cuya fachada (1797) no dice gran cosa, pero que posee una hermosísima bóveda pintada por Goya. Para apreciarlo por supuesto que deberá ingresar previo pago de entrada. Los restos mortales del pintor yacen allí.

Madrid centro

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La ancha avenida arbolada bordeada de simpáticos comercios y cafés que se extiende a ambos lados de la Plaza Colón, es el Paseo de la Castellana. Usted deberá tomar por dicho Paseo hacia su izquierda en el tramo llamado Paseo de
Recoletos, hasta la famosa FUENTE DE LA CIBELES del siglo X VIII, en la intersección con la calle de “Alcalá” En el camino podré observar el
famoso Café Gijon donde se reúne la gente de la farándula (por supuesto no
a esta hora de la mañana, pero bueno, nada es perfecto).Parado en la Plaza de Cibeles a unas dos cuadras hacia su derecha reconocerá la familiar figura de la Puerta de Alcalá (siglo XVIII estilo Neoclásico). Hacia su izquierda, la calle de Alcalá desemboca algo más lejos, en la Puerta del Sol. Sí… Aunque usted vea bien de lejos, la Puerta del Sol no la puede ver. Sencillamente porque no existe. Es simplemente la denominación de un espacio urbano. El edificio disfrazado de una enorme torta de bodas que se eleva frente a usted es el Palacio de las Comunicaciones que alberga el Correo: La Fuente de Neptuno es aquella otra fuente que usted puede ver sobre el Paseo de la Castellana (que en ese tramo ya se denomina Paseo del Prado). Saqúese el gusto de una foto poco original de la Cibeles y por la calle de Alcalá en la dirección de la Puerta del Sol unas dos cuadras, hasta su confluencia con la Gran Vía. Enseguida continúe por la Gran Vía (en la única dirección posible) unos pocos metros y mirando los pisos altos, verá carteles anunciando hostales. Por ejemplo en el N° 12 encima del Museo Perico Chicote se halla el Hostal Delfina. Estos hostales tienen la ventaja de un ambiente familiar y un precio módico. En realidad el ambiente familiares más bien una desventaja, pero el precio es decididamente conveniente. Generalmente se trata de grandes apartamentos convertidos en hostales mediante la instalación de pequeños baños en los lugares más inesperados, o no. (O no, significa que hay habitaciones más económicas sin baño).