Ciudad barcelona

ciudad barcelona

Tal vez usted llegó en avión.. Claro que en ese caso usted no leyó esta guía o aJ menos no le hizo el menor caso. De todos modos, por un innato sentido de la responsabilidad y aunque usted ni siquiera se entere, le informo que puede tomar un autobús que sale cada quince minutos del Aeropuerto con destino a la Estación de Sants.
De la Estación de ferrocarril o de la del autobús que le tocó en suerte, usted puede llegar fácilmente asu hotel por medio del Metro. Como ve, ya ni siquiera insinúo que camine, porque a menos que un ladrón compasivo lo haya aliviado de su equipaje, usted debe ya parecer un árbol de navidad móvil,…pero apenas. Tampoco pienso indicarle cual Metro tomar para llegar al hotel porque me llevaría media guía agotar todas las posibilidades y después de todo se supone que en Madrid usted aprendió a manejarse con cierta fluidez por debajo de la tierra. Así que aguce el ingenio y si no, pregunte en correcto catalán a cualquier transeúnte como llegar a la Ronda de la Universidad. En el peor de los casos tómese un taxi y que Dios lo ayude.
Ahora si viene en auto, considero probable que venga de Tarragona luego de haber perdido preciosos días tostándose al sol en la Costa. Si además, consustanciado con el publicitado espíritu de ahorro barcelonés, tomó la carretera 246 (GRATIS), en lugar de la Autopista, estará ahora transitando por la Avenida de José Antonio. Entonces, luego de pasar por la Plaza de España estará llegando a la Plaza de la Universidad adomada con un monumento de Gaudí al Dr. Roben, campeón del nacionalismo catalán. De la Plaza, la Ronda de la Universidad conduce a la Plaza Cataluña, pero en el N° 10 se ubica el Hotel Universidad dónde usted se alojará a un precio asombrosamente económico para estar en Barcelona.
¿Cómo? ¿Qué dónde puede estacionar el coche?
Mire mi amigo. Yo simplemente me dedico a escribir esta guía, no soy un mago.
¿A quién se le ocurre poder conseguir un lugar para estacionaren pleno centro de la ciudad? Descargue su mudanza, busque un estacionamiento pago y déjense de vanas fantasías.

Barcelona

barcelona

En ocasión de las fiestas navideñas que se aproximaban, una conocida tienda de Barcelona armó una vistosa vidriera para exhibir su oferta de regalos para los pequeños. Más que una vidriera, aquello era un verdadero espectáculo con graciosos muñecos parlantes en medio de una escenografía de campanillas que representaba al país de los Liliputenses. En medio de la pequeña ciudad un Gulliver gigantesco charlaba con sus minúsculos habitantes ante la fascinación de los pequeños espectadores que se apretujaban ante el escaparate. Esta tierna escena no tendría nada de particular si no fuese por un pequeño y sumamente significad vodetalle: Gulliver hablaba en catalán mientras que los liliputenses le respondían en castellano.
Esta anécdota pinta de cuerpo entero a los catalanes y su visión del resto de España. Claro que hay muchos otros rasgos que (con una dosis de envidia por su prosperidad) se les adjudica a los catalanes. Por ejemplo, se les considera unos terribles tacaños. Naturalmente esas generalizaciones suelen ser sumamente arbitrarias y suele suceder con ellas lo mismo que con la sífilis, enfermedadque los franceses llamaban el mal italiano, los italianos el mal francés, los ingleses el mal español y así sucesi vamente. Y vaya como ejemplo el que en España a los gallegos se les considera como paradigma de indecisión. Por lo cual, todos los chistes de gallegos ridiculizan su falta de determinación. De lo cual se desprenden dos cosas:
1) En lo posible evite todo tipo de simplificaciones racistas.
2) Absténgase de contar sus repetidos chistes de gallegos en España. No le van a hacer la menor gracia a nadie.
En fin. Para hacer algo sumamente original, empecemos con su llegada a Barcelona.
¿Cómo llegó usted a Barcelona?
El problema es que no tengo la más mínima idea Por lo que sé pudo haber tomado un tren, un autobús, unaviónoautomóvil. Cada una de estas cuatro posibilidades lamentablemente se di vide en varias más según donde se embarcó en cada uno de estos medios de transporte.

Por ejemplo, en Barcelona no hay una única terminal de autobuses. O sea que, usted puede estar parado en este momento en cualquier punto de la ciudad según la empresa que haya elegido y el lugar dónde lo haya tomado.
En cuanto al ferrocarril la cosa se simplifica, pero aun así hay tres estaciones de las cuales la mis moderna es la de Sants, lo cual, naturalmente, no quiere decir que usted haya llegado allí.