Calle Sevilla

calle-sevilla

Buenos días. Decididamente luego de un día descansado, ustedes tienen un aspecto más saludable. Revisen de nuevo todos los cajones para asegurarse de que no se olvidan de nada. Desayunen rápidamente y (si es verano) compren una media docena de botellas de agua y algo de hielo. No se olviden de que a Ecija se la llama “la caldera de Andalucía“. Ya se van a dar cuenta por qué rápidamente.
Luego, valija y botellas en mano emprendan la búsqueda del coche pues siempre es mejor salir bien temprano de las ciudades grandes, antes de que el tránsito se vuelva caótico.
Como ignoro donde consiguieron estacionar su coche (espero que a ustedes no les pase otro tanto), no los puedo guiar con exactitud hasta lacalle de Menéndez Pelayo que deberán tomar para salir de la ciudad. Como recordarán (¿?) esta cal le bordea los Jardines de Murillo, así que les resultará sumamente fácil ubicarla. Pasarán por el Monumento a Colón y dejarán atrás el Barrio de Santa Cruz. Algo más adelante notarán que la calle se bifurca: ustedes deberán seguir por le brazo derecho que toma el nombre de calle de la Florida y casi enseguida desemboca en la calle de Luis Montoto.. Tomarán por ésta a la derecha, y luego de atravesar el Puente de Puerta Carmona (por debajo de la cual pasa el FFCC Madrid Cádiz) y de dejar a su derecha unas ruinas verdaderamente ruinosas de un aqueducto romano, finalmente enfilarán por la ruta NTV que los llevará a Ecija.

Calle Sierpes

calle-sierpes

Al este de la Plaza de Pilatos se encuentra la Iglesia de San Esteban, antigua mezquita, con un Portal occidental gótico-mudejar y un portal Sur gótico.
Tomando luego hacia el oeste por la calle de las Águilas (que inesperadamente se convierte en la calle de la Alfalfa), se llega a la Iglesia de San Salvador (1700) en el medio de una zona comercial muy animada. Rodeen la Iglesia y siguiendo en la dirección por la que venían, tomen la calle Gallegos a fin de conocer la CAPILLA DE SAN JOSÉ, (1691) un ejemplo de coherencia estilística desde la fachada barroca hasta el retablo pasando por las tribunas.
A partir de allí recorran la peatonal CALLE DE SIERPES que con sus cafés, restaurantes, negocios, etc. constituye la arteria más animada de la ciudad. En el No.52 solía estar la prisión donde Cervantes habría elucubrado las aventuras del triste Hidalgo Don Quijote de la Mancha. La calle de Sierpes pasa junto al PALACIO LEBRIJ A. que contiene algunos detalles arquitectónicos que valdría la pena visitar si ustedes en lugar de pasar un par de días en Sevilla, se quedaran un mes.
Ahora, si yo fuese una persona digna de la confianza que han depositado en mí, debería decirles que sigan hasta la calle Alfonso XII para visitar el Museo de Bellas Artes alojado en el Convento de la Merced del siglo XVII, dónde además de algunos El Greco y Velasquez se exhibe lo mejor de la pintura sevillana del Siglo de Oro, pero….
Pero considerando que están empachados de Murillos y tomando en cuenta la escasez de su tiempo, creo que lo mejor será que regresen por la calle de Sierpes (por la otra vereda, claro) hasta la PLAZA NUEVA que, en otras épocas supo ser la Plaza de la República. Sobre la misma se levanta el Ayuntamiento (1527), cruelmente restaurado, aunque la fachada occidental que da sobre la Plaza Nueva es la que se ha conservado mejor.
Por el lado oriental la Plaza está flanqueada por el Tribunal con fachada del siglo XVI, igualmente restaurada. En su época de gloria la Plaza servía para corridas de toros, autos de fe y otros deportes igualmente generosos en hemoglobina.

Hotel sevilla

feria-abril-sevilla

Volviendo a la Semana Santa, todos los días las 52 cofradías desfilaban (y desfilan) llevando efigies de Jesús, la Virgen y escenas de la Pasión, en tallas de madera del siglo XVII. Delante marchan los penitentes con túnica y capirote con antifaz, detrás las bandas de música. Los turistas cargados de bolsas y valijas que no consiguieron hotel (hay que reservar alojamiento muchos meses antes) constituyen una nota de color que realza el espectáculo.
En el siglo XIX se agregó la famosa Feria de Abril que, en su origen fue una fiesta ganadera. Hoy en día se real iza en una especie de ciudad de lona, con sus cal les artificiales recorridas por jinetes vestidos con trajes típicos andaluces. Se llevan a cabo corridas de toros, fiestas flamencas y se ven gitanas vestidascon vestido de lunares y volados.
En fin, una Sevilla imaginada por Hollywood.
En 1929, la exposición Iberoamericana atrajo multitudes al Parque María Luisa, dejando como recuerdo unos cuantos pabellones más bien horribles. Aunque probablemente igualmente feos resultarán dentro de 60 años los pabellones que quedaron en la Isla de la Cartuja como saldo de la Exposición Universal de 1992. Este último acontecimiento estaba inscrito dentro de la serie de celebraciones del discutido Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Una denominación algo pomposa que a los “descubridos” nos da la misma sensación que habrán sentido los franceses cuando escucharon un día de espesa niebla que la BBC de Londres anunciaba que “el Continente estaba aislado”. Lo que quiero decir es que es válido que se celebre el día que Fleming descubrió la penicilina, pero sonaría algo pedante que usted hiciera una reunión celebrando el onomástico de aquella inyección que se la hizo descubrir a usted. Max i me considerando los antecedentes de su inyección y las consecuencias de aquél descubrimiento.
Todo lo dicho es solamente para que usted se dé cuenta de lo que se pierde por no haber nacido (cristiano, claro) en el siglo XV o por no haber conseguido licencia en Abril o Semana Santa.