Ayuntamiento de toledo

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Si dejaron las compras para luego, son las 12:30, de modo que aún les queda una media hora para contemplar a gusto la ciudad desde la Torre. Pero me temo que fueron débiles, y sospecho que ya deben ser las 12:50, en ese caso salgan corriendo hasta la calle Hombre de Palo, desde donde una pequeña puerta permite subir a la galería superior del Claustro, de donde se accede al Campanario del Siglo XV. Ignoren con una sonrisa desdeñosa al portero quien, luego de indicarles un cartel que indica que la hora de cierre de la Torre es a las 13:00
(sin duda suponiendo que por no hablar español, no entendieron el cartel) les hace curiosas señales, abriendo y cerrando la mano varias veces. A propósito de eso, más tarde se darán cuenta de que casualmente, la cantidad de veces que él abrió su mano multiplicado por cinco (los cinco dedos) se corresponde con el número de escalones que deberán subir. Precipítense escaleras arriba, tratando de no chocar con la gente que (naturalmente) vienen bajando ya.
Ese dolorcito que usted siente en el pecho al promediar la subida, es seguramente de origen muscular, pero si persistiera, le aconsejo que se quede quieto y tras consultar con su tarjeta de seguro médico, llame a la ambulancia.
Una vez arriba, concéntrese en respirar, mientras su mujer dedica los cinco minutos que le restan para sacar fotos y Filmar el espléndido panorama que se observa desde allí.
Luego cómodamente en su casa, podrá disfrutar de todo eso, mirando la filmación.
Respirando acompasadamente, para oxigenar sus músculos, baje las escaleras.
Como su aspecto cianótico se puede deber también al hambre, les aconsejo que busquen rápidamente un lugar para comer. Están demasiado agotados para saborear una comida refinada así que elijan el sitio más cercano que tenga un menú turístico accesible, claramente indicado en el exterior.
Entren, ordenen el menú turístico en un español correctamente articulado y absténganse de agregar a lo ofrecido siquiera un tiiste vaso de agua. Terminado de comer, descansen hasta qua el color le haya vuelto al semblante.

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A diferencia de lo que suele suceder con las iglesias góticas, en la de Toledo, la impresión que domina no es la altura (la nave mayor tiene 30 metros) sino la sensación de robustez que leda su planta de 113 metros por 57 y los 16 gruesos pilares que sostienen las cinco naves. Sin embargo el conjunto se aligera gracias a los excelentes vitrales (realizados entre 1418 y 1525) que tiñen la luz que penetra a través de las 750 ventanas de la catedral.
El suntuoso Santuario fue agrandado a principios de 1500 por el Cardenal Cisneros, cuya fortuna personal le permitió, además de sus inversiones edilicias, colaborar económicamente a la conversión de los moros. Con los reacios aplicó métodos más radicales y menos onerosos para su bolsillo, cosa que molestó a los Reyes Católicos cuyas arcas resentían demasiado la persecución y quema de los falsos conversos judíos como para complicarse además con los falsos conversos moros.
El retablo de madera policroma de estilo gótico florido, se impone por su belleza y sus dimensiones colosales. Narra la vida de Cristo en 5 niveles. Sobre un pilar está la estatua del pastor que llevó la armada cristiana a la victoria de Navas de Tolosa. Enfrente se ve la estatua del moro que abogó por los soldados cristianos que destruyeron la mezquita. A la izquierda se puede ver la tumba plateresca (Covarrubias) del Cardenal Mendoza que coronara de apuro en Segovia a una Isabel cuyos derechos sucesorios dependían de chismes de alcoba, supuestos cuernos reales y la virilidad de su hermano Enrique sostenida o detractada por el testimonio de prostitutas.
Detrás del retablo se ve el Transparente churrigueresco, un verdadero amasijo de mármoles, bronces, volutas, nubes y rayos solares.
El coro, defendido por una reja de 1547, exhibe una magnífica si Hería de madera tallada del siglo XV. En la parte inferior se narra la conquista de Granada con un detallismo que hace la delicia de los historiadores, mientras que en la superior se representan escenas de la vida de santos. El bajorrelieve central de alabastro se debe a Berruguete. La Virgen dé la Blanca de mármol sobre el altar es una obra francesa del siglo XIII.

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MUSEO DE SANTA CRUZ

El MUSEO DE SANTA CRUZ (al este de la plaza) fue -en su proyecto original- un hospital y hospicio fundado por el cardenal Mendoza (a quien se le reconoce modestamente entre Santa Elena y San Pedro en el tímpano del portal). Se trata de un conjuntoestilo plateresco terminado por Cobarrubias (el gran acaparador de la construcción toledana de la época de oro). El museo posee una colección de obras de los siglos XVI y XVII. Pero como usted no tiene mucho tiempo admire las 22 telas de El Greco y apúrese a sal ir sin olvidarse de que en Toledo NUNCA   debe tirar los billetes de entrada a los lugares turísticos pues suelen servir para visitar otros.
Tomando por la cuesta de Carlos V se llega al ALCÁZAR. El edificio del Alcázar interesa más por su currículum vitae que su plúmbea arquitectura.
Original mente fue fortaleza del Cid Campeador hasta que, un buen día Carlos V decidió fijar allí su residencia confiándole los trabajos a Cobarrubias. Carlos V (quién merecería estarse asando en laeterna parrilla por haber estropeado esa maravilla que es el Alhambra, con su forúnculo arquitectónico) hizo arrasar la antigua fortaleza y levantó un edificio sobrio, austero
pero aburrido como un bostezo. En 1710 fue incendiado por las tropas del archiduque Carlos. Restaurado más tarde, fue nuevamente incendiado por los franceses. De nuevo reconstruido en 1887, en un acto suicida, se incendió solo. Obcecadamente fue restaurado y se mantuvo en pie hasta la Guerra Civil cuando fue nuevamente arrasado. La última (por ahora) reconstrucción respetó el aspecto que tuvo en tiempos de Carlos V, o sea un enorme cuadrilátero con 4 torres en los ángulos. El portal plateresco de la fachada oeste sería del tiempo de los Reyes Católicos. Se visita el subsuelo donde se refugiaron mujeres y niños durante el sitio republicano y el escritorio del coronel Moscardo. Lo cual, por otra parte, reconfirma que los buenos y malos de algunas partes de España son los malos y bueno en otras (especialmente en Castilla y Galicia).