Palazzo en venecia

Nuevamente a la derecha se puede ver el Palacio LOREDAN gótico tardío que alojaba la Embajada de Roma en Venecia.
Luego de la desembocadura del Río San Trovaso están los Palacios Contarini de estilo gótico re-retocado en el siglo XVII con los resultados previsibles.
Frente a ustedes, ese puente, es el de la Academia que conduce precisamente a ese Museo de la Academia que deberán visitar más tarde
Como se darán cuenta ya falta poco para que el Canal Grande desemboque en el Bacino di San Marco, así que no se pongan nerviosos que ya están por llegar a destino.
En tanto observen a su izquierda el PALAZZO CÓRNER (1530, Sansovino), no porque sea especialmente emocionante sino porque es la sede de la prefectura. Un dato que les puede ser de gran utilidad si en medio de todo eso de mirara la derecha y mirar a la izquierda alguien los alivianó de su equipaje bajándose en cualquiera de las escalas del vaporetto.
Nuevamente a su derecha verán el Palacio Venier (de 1749 y se nota) que alberga la Fundación de Arte Moderno Guggehheim). Luego el PALAZZO DARIO (1487) famoso por el tratamiento de la fachada en mármoles polícromos y porque, por ceder las fundaciones, estacada vez. más inclinado A la izquierda el Palacio Contarini Fasán es de estilo gótico florido del 1475 En tanto a la derecha verán la Iglesia de S. MARÍA DELLA SALUTE de Longhena. elevada en 1631 y en la punta de la isla, la Aduana de 1677 Mientras desembarcan Michelangelo, (¿o y a se olvidaron de él?) les cargará el equipaje hasta el cercano y lujosísimo Hotel Danieli. En el camino seguramente les explicará que la Basílica de San Marco fue construida para albergar el cuerpo de San Marcos. Según se cuenta, sus restos fueron traídos en el 849 desde Egipto por unos mercaderes venecianos, quienes lo escondieron en medio de un cargamento de carne de cerdo, sabiendo que los musulmanes se cuidarían de no revolver allí.
Esta anécdota, si es verídica, arroja una reveladora luz sobre el concepto sanitario de los venecianos de esa época, y explica en parte el porqué de las continuas pestes que asolaron la ciudad.
Al llegar al Hotel Danieli tal vez el portero uniformado les indique cuál fue la habitación que ocuparon George Sand y Musset en ocasión de las noches tormentosas que pasaron en ese Hotel. Y quizás tengan la suerte de que les toque la misma habitación o tal vez aquella otra que recuerda a la duquesa de Windsory…
No.No estoy loco. Ni tampoco confundí este capítulo con aquel otro dedicado “A los ricos y famosos de gira por Europa “. Simplemente, por un momento, les imaginé en un paquete turístico que promociona Venecia, llamado “VENEZIA IN INVERNÓ”. A un precio sumamente razonable se les incluiría una estadía en el fabuloso Daniel i, el traslado de ida y regreso, la asistencia de un guía profesional para su visita y…
Pero no. Decididamente eso sólo le sirve a los europeos que ya han visto Venecia en verano, primavera y otoño. Ustedes que la visitan por primera vez aprovechen del buen tiempo, el cielo luminoso y los días largos y dejen los lujos para otra oportunidad. Consuélense pensando que gastarían más en propinas que lo que les va a costar su modesto alojamiento en el Hotel SAN ZULIAN, San Marco 535.

Palazzo Dario en Venecia

El Palacio Corner-Spinelli también pertenece al período final del renacimiento y fue construido por el arquitecto Mauro Coducci, cuyo nombre se recuerda a pesar de que el edificio tampoco es uno de los siete pilares de la arquitectura. De lo cual se desprende que Venecia, a diferencia de otras ciudades, guarda memoria de sus arquitectos y sus cortesanas.
Más adelante, los Palacios Mocenigo (sigan con la cabeza vuelta a la izquierda, por favor), muestra la evolución del concepto arquitectónico por obra de Sansovino y Palladio. Los que (como ustedes y casi todo el mundo) no se interesan un bledo en dicha evolución, recordarán el Palacio porque allí vivieron Giordano Bruno y la condesa Anna de Shrewsbury.
El filósofo fue denunciado por su casero a la Inquisición que finalmente lo quemó en una hoguera cerca del Palazzo Famese en Roma.
Gente maliciosa, que siempre las hay, sostiene que las razones de la delación lejos de fundarse en el exacerbado celo religioso del denunciante habría que rastrearlo en los vaivenes del mercado inmobiliario de los alquileres en esa zona. La condesa Anna de Shrewsbury quien también vivió allí, fue condenada a muerte por traición al Estado en una confusa historia de amor que involucró a Antonio Foscarini e hizo las delicias de los chismosos en el año 1621.
Volviendo la mirada a la derecha verán el campanario de la Iglesia de Sta. María Gloriosa dei Frari, la segunda en tamaño después de San Marco y que habrá que visitar más tarde.
En una próxima vuelta del canal, a un lado y otro de la desembocadura del Río san Pantaleón, se levantan a su derecha el Palacio Balbi (1590), barroco incipiente, y a su izquierda (sur del río) los Palacios Fosean y Giustiniani. Allí habitaba el doge Fóscari, recordado porque su antecesor y vecino el doge Mocenigo (el de la casa maldita) había suplicado en su lecho de muerte que eligiesen a cualquiera menos a Fóscari para sucederlo. Siendo esta su última voluntad nadie pensó en acatarla, así que Fóscari fue elegido y durante 30 años guerreó sin dar cuartel saqueando así los fondos de la ciudad. Cuando finalmente fue depuesto, se murió de pena el mismo día. El edificio es de estilo gótico más que tardío (1450) y con su paramento de ladrillo y ventanas políforas constituye uno de los palacios más altos del Canal. En otros tiempos una monumental escalera externa se elevaba en el patio que se puede entrever desde el Canal Actualmente alberga la Universidad Ca Fosean
Del mismo lado un poco más adelante verán el Cá Rezzonico (digo, ya se habrán dado cuenta de que cá viene a ser un apócope de casa ¿no?). Fue construido por Longhena a mediados del siglo XVII y es sede del Museo del Setecientos.
En la ribera izquierda se elevan el Palacio Contarini dalle Figure, renacentista. Es interesante por su fachada de inspiración lombarda. Deriva el nombre de las cariátides que sostienen el dintel. El Palacio Grassi es la vivienda pesada y suntuosa con lachada sobre el canal y el Campo San Samuele. La construyó Massari en 1776
Nuevamente a la derecha se puede ver el Palacio LOREDAN gótico tardío que alojaba la Embajada de Roma en Venecia.
Luego de la desembocadura del Río San Trovaso están los Palacios Contarini de estilo gótico re-retocado en el siglo XVII con los resultados previsibles.
Frente a ustedes, ese puente, es el de la Academia que conduce precisamente a ese Museo de la Academia que deberán visitar más tarde
Como se darán cuenta ya falta poco para que el Canal Grande desemboque en el Bacino di San Marco, así que no se pongan nerviosos que ya están por llegar a destino.
En tanto observen a su izquierda el PALAZZO CÓRNER (1530, Sansovino), no porque sea especialmente emocionante sino porque es la sede de la prefectura. Un dato que les puede ser de gran utilidad si en medio de todo eso de mirara la derecha y mirar a la izquierda alguien los alivianó de su equipaje bajándose en cualquiera de las escalas del vaporetto.
Nuevamente a su derecha verán el Palacio Venier (de 1749 y se nota) que alberga la Fundación de Arte Moderno Guggehheim). Luego el PALAZZO DARÍO (1487) famoso por el tratamiento de la fachada en mármoles polícromos y porque, por ceder las fundaciones, estacada vez. más inclinado A la izquierda el Palacio Contarini Fasán es de estilo gótico llorido del 1475 En tanto a la derecha verán la Iglesia de S. MARÍA DELLA SALUTEde Longhena. elevada en 1631 y en la punta de la isla, la Aduana de 1677.

PALAZZO DEGLI

Arrastrando su frustración salgan del Palazzo y diríjanse al vecino PALAZZO DEGLI UFFIZI, construido para las oficinas gubernamentales por orden de Cósimo I. Los trabajos fueron comenzados por Vasari pero continuados por Parigi y Buontalenti quien construyó allí el Teatro de los Medici, donde se representaban piezas musicales.
La Galería posee todas las virtudes que para mí debe poseer un Museo que se precie: una rara coherencia, un nivel absolutamente insuperable y un entorno ideal para lo que se exhibe.
La coherencia se debe a que el origen de la colección se debe a Cósimo el Viejo, un conocedor del arte con un buen olfato para lo que iba adquiriendo. Lo mismo cabe decir de Lorenzo y Cósimo I quienes fueron los que más contribuyeron a completar el acerbo del Museo. Francisco I, hijo de este último fue el que cerró la Logia superior para la Galería de las esculturas.
Luego se agregaron más salas y se construyó la tribuna octogonal. Bajo Fernando I se agregaron aún más salas y el Museo comenzó a recargarse de obras. Una enfermedad funesta del que adolecen muchas galerías.
Con buen criterio, antes de convertirlo en un supermercado de obras de arte, parte de la colección se distribuyó entre el Museo Etrusco, el Bargallo y otras galerías.
Siendo que las obras más importantes de la colección pertenecen al período renacentista, es natural que no tengan ese aire de ” ¿qué estoy haciendo aquí?” de, por ejemplo, un sarcófago egipcio en las salas del Louvre. Máxime que, muchas de las piezas que se exponen, están allí prácticamente desde que vieron la luz.
En cuanto al nivel de excelencia de las obras, basta leer el catálogo (osea, ¡cómprenlo!)para quedar con la boca abierta.
Recorran todo y cuando su hambre supere su sed de cultura, salgan de la Galería y coman su repetido menú turístico del día.

Palazzo Vecchio

Pero a partir de ahí, al tiempo que la pintura experimentaba con los colores cada vez más exhuberantes de un Veronese, los dramáticos claroscuros de un Rembrandt e incluso las deformaciones de la realidad de la mano de Goya, la escultura se agotó en esos ejercicios operáticos del tipo de “Rapto de la Sabina”.
Antes de entrar en el Palazzo Vecchio podrán ver el “Judith matando a Holofernes ” de Donatello (1460) y una de las copias del David que andan por el mundo pasando frío. El león con el escudo de la flor de lys, se mudó al Bargello, dejando también en su lugar la copia que están viendo.
En cambio nadie se molestó en sacarle una copia al Hércules y Cacus de Bandinelli (1533) al que Cellini llamaba irónicamente “una bolsa de papas”.
Los 9 signori eran elegidos al azar, sacándose sus nombres de una bolsa donde se echaban los de todos los elegibles que habían sido votados en un sufragio que se repetía cada cinco años.
Ahora claro, no todos tenían derecho al voto en esa curiosa democracia florentina. Estaban excluidos los campesinos, los ciudadanos de ciudades sometidas, las mujeres, los que no pertenecían a alguna de las Corporaciones, y aquellos que, aún perteneciendo, no estuviesen al día con sus impuestos. Y como el ser humano no ha cambiado demasiado, tomando en cuenta este último extremo, es probable que la lista de votantes fuese bastante exigua.
El Palacio fue comenzado a construir por Arnolfo di Cambio (1298), y es a esa época que pertenece la fachada de bloques irregulares y galería cubierta que corona el edificio. La torre está desfazada del centro porque ocupa el lugar de la anterior que existía en ese lugar.
En sucesivas ampliaciones, desde 1343 hasta 1549, se extendió hasta llegar a la calle de los Leones, 1lamado así porque había allí unos leones alimentados por la República. Se elegía entre los ciudadanos más honestos y respetables a aquellos que quedaban encargados de cuidar y alimentar los animales. Lo cual parece un excelente medio para estimular hasta al honesto más fanático a dejar de serlo.