MUSEO DEL LOUVRE

La rué de Rambuteau lleva hasta el nuevo centro comercial del FORUM DES HALLES, otro interesante proyecto arquitectónico. Aprovechen para comer algo porque ahora les espera esa especie de máquina de picar turistas que es el MUSEO DEL LOUVRE.
Pasar por París sin visitar el Museo del Louvre sería un verdadero atentado a todos los mandamientos del Decálogo del Buen Turista. Así que en aras de las convenciones sociales que rigen la conducta humana, haga de tripas corazón y enfile por la rué de Louvre (hacia su izquierda) hasta la Rué de Ri voli que, como ustedes recordarán, bordea al Museo.
La entrada al mismo se halla junto a esa extraña pirámide de cristal japonesa que parece haber aterrizado en medio de las atildadas edificaciones, como una estalactita venida de Cryptonia Asi que echen una última mirada al cielo azul e intérnense en los intrincados intestinos de uno de los museos más ricos y complicados que se pueda uno imaginar.
Compren un catálogo, o no lo hagan. Caminen a la derecha o a la izquierda ¿yo qué les puedo decir? De todos modos creo que lo más razonable será que agucen su instinto gregario y sigan a las masas de turistas japoneses que dotados de un infalible olfato saben dónde se encuentran cada una de las prima-donnas del Louvre.