El Exploratorium

EXPLORATORIUM: UN MUSEO PARA TODOS LOS SENTIDOS
Para aprender bien hay que comprobar por experiencia propia la validez y utilidad de lo que se está aprendiendo. En ese principio se basa el sensacional Exploratorium de San Francisco, California (EE.UU.), un museo en el que cada cual, utilizando todos sus sentidos, experimenta con las leyes de Física, Química, Geometría, Trigonometría, Perspectiva… Es una institución que ofrece experiencias sensoriales e intelectuales múltiples para facilitar la enseñanza de las ciencias y artes, demostrando vividamente sus principios. Además, una visita al Exploratorium resulta siempre divertida.
Por medio de espejos y prismas se aprenden las leyes que controlan la difusión de la luz, y se experimenta con ellas. Los principios en que se basan los instrumentos más modernos están claramente demostrados con aparatos que el visitante puede manipular a su antojo. Las relaciones entre diferentes fenómenos físicos —como la luz y el sonido— se estudian por medio de la práctica. En resumen, este extraordinario museo permite a quien lo visita comprender y recordar el porqué y el cómo de lo que estudia en unas clases teóricas.
El Exploratorium (que se encuentra en el Palacio de Bellas Artes de San Francisco), fue fundado en 1969 por Frank Oppenhei-mer para dar a sus visitantes una idea más clara y profunda de sus propias percepciones del universo. En la actualidad recibe medio millón de visitantes por año, entre los que figuran prominentemente excursiones de muchachos provenientes de diferentes escuelas de la zona, acompañados por sus maestros. También ofrece ciclos de conferencias.
El personal del museo está integrado por 120 individuos: 40 estudiantes de secundaria y universitarios para explicar las exhibiciones al público, 55 empleados a tiempo completo, y 25 empleados más a medio tiempo. Los salones de exhibición, salas de conferencias, áreas de almacenamiento, talleres y oficinas utilizan 7.905 m 85.000 pies ) del Palacio de Bellas Artes. Su presupuesto para este año es de 1.540.000 dólares que proviene casi enteramente de contribuciones privadas (la ciudad de San Francisco sufraga solamente un 8 % de sus gastos).
El éxito continuado de este museo único en el mundo demuestra muy a las claras la importancia de la experimentación dentro de cualquier sistema educacional, a todos los niveles. Y demuestra también que el aprendizaje de las ciencias más complejas puede resultar fácil y sumamente entretenido cuando se cuenta con el equipo de enseñanza adecuado. Pero el Exploratorium no es de utilidad únicamente a los estudiantes. Hasta ahora ha demostrado ser un instrumento educativo de gran valor para toda la población en la zona, que gracias a él logra obtener una comprensión adecuada del complejo mundo científico que hoy habitamos. La mitad de los visitantes del Exploratorium son adultos; la cuarta parte, adolescentes; y la cuarta parte restante, niños menores de diez años.
Una institución de este tipo es, indiscutiblemente, muy costosa; pero los servicios que presta más que justifican el gasto. Y el mantenimiento y crecimiento del Exploratorium desde su fundación hasta el momento actual hace patente que una institución de servicio público que realmente cumpla sus tunciones es capaz de sobrevivir y florecer sin subvenciones oficiales, gracias tan sólo al interés y esfuerzo de la comunidad a la que sirve.