Ciudad florencia

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La Puerta del Sur, de bronce, fue ejecutado por Andrea Pisano (1330) en un estilo gótico que y a demuestra la influencia de las obras renacentistas del Giotto.
Se narran escenas de la vida de San Juan y debajo se muestran las 8 virtudes cristianas. Los montantes con diseño de flores, pájaros y follaje pertenecen a Vittorio Ghiberti, hijo del famoso Lorenzo.
La Puerta Norte (1403-1424) es la primera encomendada a Ghiberti, luego de un concurso donde compitió nada menos que contra Donatello, Brunelleschi y Jacopo della Quercia. En 28 bajorrelieves se muestran escenasde la vida de Cristo donde más allá del realismo de los personajes se mantiene la rítmica gótica. Tal vez gracias a la ayuda de Donatello y de Paolo Ucello, esta puerta es, en muchos sentidos, una obra más acabadaque su hermana más afortunada la ya mencionada del Paraíso. Esta la del este, es llamada así por Miguel Ángel en un arranque de generosidad habría dicho que era digna de ser la Puerta del Paraíso. Fue comenzada un año después de terminada la primera con la colaboración de Michelozzo y Benozzo Gozzoli, aunque aquí es más patente la influencia de Donatello en los efectos de perspectiva. En 10 paneles de bronce dorado Ghiberti narra otros tantos episodios del Viejo Testamento. En los montantes se representan pequeñas estatuas de profetas y sibilas separadas entre sí por retratos de los cuales la 4a a la izquierda contando desde arriba, es un autorretrato del artista.
Durante la 2a Guerra Mundial las puertas fueron removidas y guardadas en un lugar seguro. Antes de volverlas a su lugar, se decidió limpiarlas para devolverles su brillo original. Esta operación dio más que hablar que el maquillaje de la Capilla Sixtina, a tal punto que se realizó un plebiscito para decidir a favor o en contra, de la remoción de la pátina.
Los domingos al mediodía el Batisterio se olvida de que es un divo del turismo mundial y vuelve a sus humildes funciones para seguir bautizando a cuanto florentino se precie de serlo, desde Dante en adelante.

Ciudad florencia

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La muerte de Lorenzo y la llegada de Carlos VII de Francia convencieron a los florentinos del acierto de las profecías del fraile, cuya popularidad y poder iban en continuo aumento. El Papa Borgia quien notoriamente no adhería a sus teorías ascéticas y se preocupaba de la adhesión de Savonarola al rey francés lo convocó a Roma.
Diplomáticamente Savonarola le respondió a la invitación papal algo como:
“Marcharé contra vosotros, cardenales y prelados pontificios como contra los paganos. Meteré la llave en la cerradura, abriré el cofrecillo abominable y se escapará de vuestra Roma tal hedor que la gente se asfixiará”.
Sus enemigos instigaron para que demostrara su santidad sometiéndose junto a otro fraile a la prueba de la hoguera. El que permaneciera intacto demostraría su derecho ante Dios.
Savonarola que era fanático pero no idiota, a último momento se echó atrás con lo cual su popularidad bajó varios puntos en las encuestas. Poco tiempo después, el pueblo antojadizo e imprevisible, se cansó de sus prédicas y tras asaltar el Convento de San Marco lo 1 levó a la hoguera frente al Palacio de la Signoría donde, apenas un año antes, se habían elevado las llamas de la quema de las vanidades. Savonarola no pudo demostrar su santidad y murió chamuscado junto a otros dos dominicos, también acusados de herejía, en el año 1498.

Fra Angélico, por lo contrario, era un hombre angelical (como lo indica su sobrenombre ya que en realidad se llamaba Giovanni de Fiesole). Era adorado por todo el mundo gracias a su buen carácter y su humildad. De lo último es prueba que nunca aceptó los altos cargos que se le ofrecieron. De lo primero, un concepto que sus contemporáneos repetían entre signos de admiración:
“¡Nunca se encolerizó con los frailes!”
De lo que se desprende que el ambiente del monasterio no era precisamente bucólico.
Se decía que cada vez que tomaba un pincel primero rezaba una oración y que cada vez que pintaba el crucifijo se ponía a sollozar. A pesar de esos desbordes místicos que debieron de hacerle perder mucho tiempo, pintó muchísimos y excelentes cuadros de los cuales una enorme cantidad se exhibe en el Convento.