Florencia

florencia

Bueno. Aquí estamos al fin en Florencia. O Firenze como debería decirse si a los españoles no les diera por esa manía de rebautizar ciudades y gentes. Y así, aferrados a su despiste histórico, siguen llamando “indios” a los americanos, San Sebastián a Donostia (mal que les pese a los vascos) y Florencia a Firenze.
Sí señor. Esta es Florencia. La patria de tantos artistas y poetas que uno casi se pondría patinetas para no plantar sus prosaicos championes en la huella de tanta gente famosa. Porque hay que reconocer que la lista de los hijos famosos de laciudad llena media enciclopedia.
Por ejemplo, entre otros muchos, son florentinos, el Dante, Bocaccio, Petrarca, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci.Giotto. Botticelli, Brunelleschi, Donatello, Masaccio, Ghiberti, Paolo Ucello, Andrea del Castagno, Filippo Lippi, Pietro della Francesca, Benozzo Gozzoli, Verrocchio, Pollaiolo, Domenico Ghirlandaio, etc, etc.
¿A qué se debe que, en apenas un par de siglos, surgiera ese aluvión de artistas, como caracoles luego de la lluvia? ¿Y por qué, pasada esa etapa gloriosa, apenas si se asoma tímidamente algún florentino en los libros de arte, como si los hubiesen aniquilado con azufre (metafóricamente hablando, referido a los caracoles, claro)?
Y yo qué sé.
De repente contribuyó a esta eclosión artística la etapa social fermental (un término que se suele aplicar a cualquier cosa pero que en este caso es bien gráfico) que vi vio Florencia entre los siglos XIV y XV.
Una próspera industria textil había removido los cimientos de la sociedad feudal produciendo una poderosa y rica burguesía que rápidamente se apoderó del poder político. En un esquema algo machaconamente repetido por la historia, el proletariado que surgió simultáneamente, trató de disputarles ese exclusivismo político. De ahí la famosa revuelta de los Ciompi del 1378. Por otra parte la lglesia que suele ser un lastre
estábil izador poco propicio a los, digamos, estados ferméntales, en Florencia no tenía el poder del que gozaba en otras ciudades italianas. Tal vez porque no hay ni santos ni beatos florentinos. O tal vez no los hay por eso. Y más aún, adhiriéndose a esos aires renovadores, fue la primeraen enfrentar el poder centralizador y despótico de Roma.
Aunque probablemente todo esto no tenga mucho que ver con nada, porque no es clara la relación entre los movimientos culturales y los avatares históricos. O, como dijera Orson Welles en aquél memorable “Tercer hombre” …”en medio de sangrientas guerras y crueles luchas se esculpió la Venus de Mito, se escribió Hamlet, se compuso la Novena Sinfonía y la ciencia avanzó a lo que es hoy en día”
Luego, mirando con sorna al mundo desde las alturas de la rueda gigante del Prater de Viena, agregó:
“En tanto los suizos en medio de su imperturbable y duradera paz ¿qué crearan?” Y respondió categóricamente: “los relojes cucú”
Claro que no serían estas las palabras exactas, pero por ahí andaba el mensaje.