Sierra de Chiquitos

De uno u otro modo, la importancia de la música se percibe en casi todas las misiones. Así, en San Rafael, levantada entre 1740 y 1748, las pinturas murales son fascinantes alegorías musicales. Esta misión tiene también la virtud de conservar la estructura original de sus naves, revestidas de caña, y de asombrar al visitante con un pulpito recubierto de brillante mica.
Finalmente, después de atravesar la sierra de Chiquitos, se alza San José, la única misión construida enteramente en piedra. Su iglesia, erigida en 1740, es un ejemplo de la arquitectura hispánica, aunque fue realizada por los nativos. La Oficina de Cooperación Española Internacional está colaborando en su restauración.
Es domingo y amanece. Como viene ocurriendo hace más de 300 años, los hombres, mujeres y niños de la región de Chiquitos, una vez enterrado el sábado, se visten de domingo, se toman de la mano y se internan en una floresta perfumada de incienso, poblada de aves como ángeles cantores, umbría y consoladora, más propia que la memoria propia. Una selva construida con los frutos de su tierra, labrada con los surcos de sus manos, que algunos ajenos llamamos iglesia.