Viaje venecia

Pero una vez que las mujeres adoptan una moda (¡ay!) no existe peligro que las haga desistir, de modo que siguieron con sus recientemente adquiridas sofisticadas costumbres.
Faltarían aún unos 80 años para que el prolongado y tórrido romance entre Venecia y Bizancio llegara a su brusco fin con la confiscación de los bienes a todos los venecianos residentes en Constantinopla, como una medida de los griegos para frenar el rapaz expansionismo de aquellos. Una medida que, a la larga, traería como consecuencia aquella famosa IV Cruzada que se equivocó de nimbo.
De todos modos en esos años finales del siglo XI nadie podía sospechar que nada de eso iba a suceder así que ni siquiera los más fanáticos se oponían a que la nueva Basílica se inspirara en la de los Santos Apóstoles de Bizancio. Y así se hizo, aunque en ese momento su modesta fachada de ladrillo desmentía el lujo de los mármoles esculpidos que ya decoraban el interior. Tampoco la Piazza tenía sus actuales dimensiones majestuosas. El río Batario la limitaba al oeste y un poco más allá se levantaba la Iglesia de san Giminiano.
Con el correr de los años se desecó el Río Batario, se arrasó San Giminiano, y se construyó el Campanile, de modo que la Plaza adquirió sus dimensiones actuales y la Basílica su majestuosa perspectiva.
Es también en aquel primer año del siglo XIII que en solemne oficio en San Marco se despide a los barones que parten (o es lo que ellos aparentemente creen) a reconquistar en un cuarto intento las Tierras Santas.
Se unen pues la necesidad de finalizar la Iglesia que ahora ya tiene su adecuado entorno y la posibilidad de hacerlo mediante el pillaje de las obras de arte que abundan en Constantinopla. Notoriamente se trajeron los caballos de bronce de Lisipio que estan en la fachada, las columnas esculpidas del sagrario, los esmaltes que embellecen la “Pala de Oro “del convento de Pantrocrator y gran parte del tesoro de la basílica.
Sin embargo desde antes de su consagración, ya el dux Selvo (la de la mujer perfumada) había dado orden a todos los barcos de traer cuanto mármol esculpido, columna decorativa, y placa calada encontraran por las islas para adornar la basílica.
Todos esos objetos, comprados, donados o robados se fueron ubicando sin ton ni son en las paredes de la iglesia, sin preocuparse por simetría o estilo. Las quinientas columnas son también de estilo, origen y material disímil.

Paseando por la ciudad de venecia

A su derecha verán una cúpula verde con cierto aire de enorme pajarera. Se trata de la Iglesia de San Simeón Menor construido alrededor de 1720 por Giovanni Scalafrotto quien seguramente no ha de pasar a la posteridad por esta obra.
Rápidamente den vuelta la cabeza hacia la izquierda si quieren ver el Puente y la Iglesia dei Scalzi (descalzos, lo que demuestra que la intuición desde el punto de vista idiomático pocas veces resulta). De todos modos tampoco ésta Iglesia constituye un hito en la historia de la arquitectura.
Un poco más adelante pasarán por el Palazzo Flangini del siglo XVII y la Iglesia de san Geremía de la cual se ve el ábside y la fachada lateral. Fue construida en el siglo XI, y destruida en el XVIII. A continuación verán que el Gran Canal se abre en un brazo atravesado por el Ponte degle Guglie. Entre la Iglesia de San Jeremías y el Puente se levanta el Palazzo Labia del siglo XVIII conteniendo célebres frescos del Tiépolo.
Al norte del siguiente tramo del Canal se extiende el GHETTO, donde a partir de un decreto del Senado (1516) fueron confinados los judíos que se habían ido estableciendo en la Isla de la Giudecca. El mismo decreto les prohibía ejercer ciertas profesiones, los obligaba a vestir de amarillo y les imponía fuertes impuestos.
Aparentemente a pesar de ese color tan poco sentador y los gravámenes aún menos agradables, los judíos prefirieron la vida en Italia a la de otros lugares más hostiles. Y fueron tantos los que se establecieron allí que pronto se hizo necesario construir edificios cada vez más elevados. Y aún hoy es esta la zona de la ciudad con la edificación más elevada (hasta seis pisos). Lejos de la cierta prosperidad del que llegó a disfrutar, el ghetto es hoy en día una de las zonas más pobres de Venecia. Curiosamente la palabra ghetto se habría originado precisamente debido a que en esta zona abundaban las fundiciones (getare). Curiosamente, digo, porque a los judíos les estaba prohibida esa tarea y porque otros lingüistas opinan que gheto proviene de “ghet” que en términos rabínicos significa”separar”. O sea que la etimología está lejos de ser una ciencia exacta.