Florencia

Tal vez en lugar de una visión general prefieran pararse tan solo ante las obras más glamorosas que se exhiban. En ese caso sigan a uno de esos guías (guías humanos) que cual Moisés bajando de la Montaña conducen a su grey de turistas ante las obras Elegidas con mayúscula.
Quizás prefieran completar su conocimiento del Renacimiento florentino hasta la perfección, dedicándose únicamente a las obras de ese período. O puede ser que hayan llegado a un grado de saturación tal que simplemente tengan que eludir a los renacentistas de Florencia como una medida de salubridad.
Luego de seguir cualquiera de estos criterios salgan del Palazzo Pitti con la sensación del deber cumplido.
Caminen hacia el Amo sintiendo en cada poro la dicha de estar rodeados de aire, sol, árboles o pájaros, pero definitivamente ni un solo cuadro ni la más solitaria de las estatuas.
Al llegar al río tomen hacia la derecha por el Lungarno. Dejarán de lado el Ponte alle Grazie para, algunas cuadras más adelante, llegar a la Piazza Poggi que se comunica con la Piazzale Michelangiolo. Desde la terraza de esta última se disfruta de una de las vistas panorámicas más espectaculares de Florencia.
En un conjunto poco logrado se mezclan allí copias en bronce de las figuras alegóricas de la Capilla Medici con aún otro David. Decididamente Miguel Ángel no merecía esto.
Más arriba se levanta la Iglesia de SAN MINIATO AL MONTE, uno de los raros ejemplos de arquitectura románica en Florencia. Fue construida a partir del siglo XI y conserva intacta su fachada original en paños de marmol blanco y verduzco que recuerdan al Battisterio. El interior está organizado en tres naves con un simpático techado con vigas de madera pintadas y a la vista en un esquema que ustedes ya vieron en Santa Croce, pero que, dadas las reducidas dimensiones de San Miniato, queda aún más agradable.

Paseo Florencia

“La virtud triunfante ” en el nicho del fondo es otro trozo del gigantesco rompecabezas del Mausoleo de Julio II que Miguel Ángel desparramó urbi et orbi. Del salón se pasa a Studiolo de Francisco I donde éste se dedicaba a la alquimia, una tarea para la que tenía, al parecer, más condiciones que para el gobierno. Si buscas viajes baratos para conocer este increible pais aqui puedes encontrar.  La alquimia en general, y en particular la quimera de convertir en oro cualquier metal, fue un deporte que se prolongó más allá de la Edad Media bien entrado el Renacimiento.
Un par de escalones llevan a los apartamentos de León X, y de allí una escalera sube al segundo piso. Desde el balcón tendrán una magnífica vista del conjunto de la sala dei Cinquecento. A la derecha se pasa al salón de los elementos y por un corredor a los apartamentos de Eleonora de Toledo, mujer de Francisco I. La primera sala llamada Verde por obvios motivos conduce a su izquierda a un pequeño gabinete de Estudio. Por la derecha se pasa a la Capilla que tiene pinturas del Bronzino sobre el techo que hacen pensar que éste había observado las de Miguel Ángel con algo más que interés. Contra la pared, una Virgen de Botticelli.

Las siguientes salas fueron pintadas por Stradano y se conocen con el nombre del tema tratado por el pintor en cada una de ellas. La Sala de las Sabinas estaba reservada a las damas de la corte. Entre otros tiene una Virgen de Andrea del Sarto y retratos de los dueños de casa por Sustermans. La Sala de la Reina Ester tiene interesantes piezas de mobiliario, en especial un lavabo del siglo XV. De la Sala de Penélope con hermosos muebles del siglo XVI se obtiene una magnífica vista sobre la Plaza de la Señoría y la Loggia dei Lanci.
La sala de la Bella Gualdrada interesa por los cuadros descriptivos de las costumbres florentinas (procesiones, torneos, juegos de pelota, etc.).
Luego se pasa por un corredor a la Capilla de la Signoría, con unos frescos que imitan mosaicos, de un gusto algo dudoso. Aquí pasó su última noche Savonarola. De la capilla se pasa a la Sala de las Audiencias de Benedetto y Giuliano da Maiano, con un techo de paneles dorados y tallados. La puerta de salida en mármol blanco, así como el trabajo de marquetería, pertenecen a los hermanos Maiano.

Florencia

florencia

Según sus contemporáneos, Giotto poseía un par de virtudes (entre los que se cuenta su detallismo y profesionalismo) y algún molesto defecto.
Su virtud principal, seguramente, fue el de ser el adelantado del Renacimiento italiano. A lo que debe haber contribuido no sólo por su visión renovadora del arte sino por haber establecido condiciones de trabajo sumamente ventajosas.
Nació pobre y murió rico, lo cual es un ejemplo más atractivo para emular que el de aquellos famélicos y tuberculosos pintores de fines de siglo pasado.
Su gran defecto consistía en un insoportable sentido del humor, el que le llevó, por ejemplo, a estropear un cuadro de Cimabue, pintando una mosca sobre la nariz de uno de los personajes. Otra de sus gracias lo llevó ante los magistrados, demandado por un hombre que le había encargado un escudo de armas. Giotto tomando el pedido al pie de la letra le estropeó el escudo pintándole encima una serie de armas.
En fin. Que si alguien merecía que le rompieran la nariz como a Miguel Ángel, era sin duda Giotto.
Los relieves que adornan la base de la torre son obra de Andrea Pisano realizados sobre diseños de Giotto (la “Agricultura” o la encantadora “Borrachera de Noé”), de Orcagna y Lucca della Robbia.
En los nichos que se observan en el nivel que (dividiendo la torre en cuatro sectores) se podría llamar el primero, había originalmente estatuas de santos, profetas y sibilas realizados por Donatello y Nanni de Bartolo.
Hoy en día, amenazados por la polución, fueron guardados en el Museo de las Obras del Duomo, que ustedes podrán visitar si les alcanza el tiempo, (aunque, más bien sospecho, que no).
De todas formas podrán reconocer el Museo porque tiene un busto de Cósimo I sobre el portal. Si por uno de esos avatares de la vida ustedes no supieran como era Cósimo I, les bastará con leer el cartel que dice “Museo de las Obras del Duomo ” en un edificio que se levanta frente al ábside de la Catedral.

Pisa Florencia

pisa-florencia

Bien. Ya están en Florencia, como dije, y precisamente en la estación de FFCC de la ciudad.
¿Que por qué en la estación?
Primero, porque si llegaron en tren ese es el lugar lógico para encontrarlos a menos que por equivocación se hallan bajado en la estación anterior.
Segundo, porque la Pensión Fiorita se halla en la vía Fiume 20, y la vía Fiume casualmente corre a pocos pasos de la estación. Así que por más que hayan venido en auto, igual se tendrán que arrimar hasta allí.
Tercero, porque supóngase que su visita a Florencia haya coincidido con el Calcio Storico…
¿Cómo? ¿Usted me está preguntando qué es el calcio histórico? ¿Usted ignora entonces cuál es el acontecimiento turístico más importante de Florencia? O sea que simplemente no leyó el apéndice donde le indicamos las fechas claves para visitar cada ciudad. Para su información, mi amigo, el calcio histórico es un maravilloso espectáculo parecido al rugby que se lleva a catx > en el estupendo marco de la Piazza de la Signoria con los trajes que se usaban en el siglo XIV Un espectáculo. además, que se programa a una escasa semana del mundial-mente famoso Palio que atrae multitudes a la vecina Siena. O sea, en pocas y concisas palabras: en estas fechas ni Michael Jackson conseguiría alojamiento en Florencia o Siena.
De lo cual se desprende que, volviendo a la frase que motivó esta disgregación, supóngase que su visita a Florencia coincida con el calcio. No habrá entonces mejor lugar que la estación de FFCC donde usted podrá pasar la noche casi desapercibido en medio de huestes de turistas igualmente imprevisores. ¿Que eso no podría sucederle a usted? ¿Y por qué? ¡Ah! ¿Porque o hubiese llegado en otra fecha o habría reservado un hotel con bastante tiempo? Pero, si mal no recuerdo, hace un par de meses todavía su viaje dependía de que su chapista le tomara su coche para que usted pudiese viajar con la tranquilidad de que su hijo adolescente y su coche algo maduro no coincidieran en su periplo vital. Y si la memoria no me falla, luego cambió la fecha porque el analista de su mujer aún no había decidido la fecha de sus (de él) vacaciones. Y ¡Dios nos libre de interrumpir el análisis de ella por su propia culpa! Eso podría causarle un trauma capaz de prolongar el tratamiento hasta la eternidad.
En pocas palabras, deje sus dudas existenciales de lado, cargue sus valijas y tome hacia la izquierda por la vía Nazionale una cuadrita hasta la vía Fiume que corre a su izquierda. Verá que el hotel que se encuentra en el 3er. Piso es sumamente simpático y como se dice, “está atendido por sus dueños”. Cosa que, después de todo ¿a quién le importa? Pero bueno: es cierto. Dejen sus valijas, bolsos, paquetes, recuerdos, paraguas y todo el resto de su ya caótico equipaje en la habitación. Lávense los dientes y, si aún no desayunaron, tomen una “prima colazione” en el saloncito de la pensión. Luego
recuerden la lista de los artistas que nacieron en Florencia, imagínense todo loque habrán pintado, esculpido y/o construido en su ciudad natal, y con justificado terror, partan rápidamente a hacer Florencia suya. Y ya que están donde están, será mejor comenzar el recorrido de la ciudad a partir de la hermosa IGLESIA SANTA MARÍA NOVELLA y sus claustros. Desde la estación ya habrán podido apreciar el campanario de ladrillo construido en el 1350. Ahora regresen allí, rodeen la iglesia hasta la Plaza de Sta. María Novella para contemplar la fachada de mármol blanco y verdoso que le adosó Alberti en el 1450 a la iglesia románica del siglo XIII.