Plaza Cataluña
Empezaremos la visita de la ciudad por su barrio antiguo cuya maraña de calles se destaca claramente del resto de la ciudad ordenada en un aburrido damero, típico del urbanismo que asoló muchas ciudades en el siglo XIX y que ocasiono que la mayoría de los pisos en Barcelona sean bastante parecidos entre sí.
Suelen ser trazados impersonales hechos sobre un papel como sí se tratara de levantar una ciudad en medio deí Desierto del Sahara y no remodelar una ya existente. Por sobre la fisonomía de los barrios y de los accidentes topográficos, prima la circulación y las perspectivas monumentales, muchas veces para destacar algo que ni siquiera vale la pena. Esta manía exhibicionista llegaría a su expresión más elaborada en el trazado de París de M. Hausmann, proyectado alrededor de la misma época en que realizó el ensanche de Barcelona.
Así que tomen por la Rambla que bordea la Plaza Cataluña por su costado occidental hacia el sur, hasta…
¿Cómo?
Si. Claro que les prometí que irían en autobús. Pero no les dije que no se apearían nunca del mismo. Para eso, podrían sentarse cómodamente en un cine y disfrutar de una documental sobre Barcelona en cinemascope.





