Iglesia de St. Louis des Invalides

Sigan por el Boulvd. Saint Germain hacia el Oeste hasta su bifurcación con la rué Saint Dominique que los dejara sobre la Explanada de los INVÁLIDOS.
El HOTEL DES INVALIDES fue encargado a Mansart por Luis XIV para alojar a los militares inválidos que hasta entonces sobrevivían gracias a la caridad pública.
Conociendo a Luis XIV no es de extrañar que, haciéndole una guiñada a la posteridad, en lugar de ubicarlos en modestas pero cómodas viviendas sin escalera, los enchufara en esas grandilocuentes edificaciones de cuatro pisos para mayor gloria de su nombre, y lógica incomodidad de los pobres discapacitados.
La interminable fachada de 210 metros de largo está flanqueada por dos pabellones algo más adelantados. En el porche central un Luis XTV vigila que nadie que entre se vaya a olvidar que él es el responsable del engendro. Una vez en el Patio de Honor, verán las cuatro fachadas igualmente monotonas que la rodean. La que enfrenta la entrada, algo más ornamentada que las otras tres, corresponde a la Iglesia de St. Louis des Invalides.
En la última capilla al final de la nave derecha podrán ver la máscara mortuoria de Napoleón. Para los necrofílicos hay además otros objetos relacionados con su cadáver y su transporte de un lado a otro.
Saliendo de la Iglesia, el corredor occidental los llevará al MUSEE DEL’ ARMEE, donde se exhiben algunas hermosas armaduras y armas de todas las épocas y tipos. Exclusivamente para interesados en el tema.

Iglesia

Los frescos de la Capilla Mayor son de Agnolo Gaddi, hijo de Taddeo quien fuera discípulo de Giotto.
En laóa. Capilla sobre el altar, obras de Giovanni del Biondo (1372), y en la 9a. escena de la vida de San Lorenzo por Bernardo Daddi (1330).
Al fondo del transepto izquierdo está la capilla Niccolini y al lado la Capilla Bardi, donde, tras una reja de hierro forjado, se exhibe el famoso crucifijo de Donatello.
En la nave izquierda, entre monumentos sin mayor importancia, se destaca únicamente por razones sentimentales, la tu mba de Galileo Galilei, una obra típica del barroco.
Saliendo de la lglesia a la izquierda, una puerta conduce al Claustro
Sobre el pórtico a su izquierda, hay unos frescos muy dañados y a su derecha, la puerta que conduce al Museo que, para su alegría, está cerrado. Al final del Claustro se eleve la Capilla de los Pazzi (1430) uno de los primeros trabajos de Brunelleschi en un puro estilo renacentista.
El friso de la fachada (inacabada) es de Desiderio da Settignano. LuccadellaRobbiarealizó laterracotade lacúpula y el medallón de San Andrés que adorna la puerta de un hermoso trabajo de marquetería, es obra de Giuliano de San Gallo. El diseñode los vitreaux del ábside es de Baldovinetti.
Perfecto. Tal como les prometí, con esto terminaron su primera jornada en Florencia. Así que ahora lentamente emprendan el regreso al hotel. Aspiren el aire puro y disfruten delcielo luminoso… y apropósito ¿se dan cuenta la hora que es y todavía el sol está en alto?
No. Claro que eso no significa que tengan que aprovechar la luz para seguir correteando por la ciudad hasta las doce de la noche.
Fue una simple observación meteorológica, no turística. De todos modos de algún modo tienen que regresar y supongo que no irán caminando con los ojos cerrados, así que el hecho de que haya luz no deja de ser un dato agradable.

Iglesia

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Caminando paralelamente al Tajo, atravesando la antigua judería, a pocas cuadras de allí se llega a la que fue la principal de las 8 sinagogas de la ciudad. Fundada en 1180, fue convertida en Iglesia de SANTA MARÍA LA BLANCA en 1405. Curiosamente el interior conserva el aspecto original de mezquita, lo que viene a demostrar que los españoles respetaban más en aquellos años los estilos arquitectónicos que los estilos de creencia personal.
Tiene cinco naves separadas por arcos de herradura, sostenidos por 24 pi lares octogonales cuyos capiteles contrastan con el blanco enduido de los muros, que más arriba muestran una decoración almohade.
Los pisos presentan una interesante combinación de azulejos con ladrillio, mientras que la fachada ha sido estropeada en el siglo XVI.
Si siguen marchando en forma paralela al Tajo por la calle de los Reyes Católicos, pronto llegarán al MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES, construido por los Reyes Católicos para celebrar la victoria de Toro sobre los portugueses. Fue proyectado en estilo isabelino, caracterizado por tener una sola nave y por mezclar algo caóticamente el gótico con el mudejar, y en este caso, el renacimiento. Para terminar de confundir hasta al más sapiente, fue horriblemente restaurado luego del incendio de 1808 que lo arrasó. Aún así, el claustro tiene una cierta majestad a pesar de que el primer piso plateresco no tiene mucho que ver con la columnata gótico florida de la planta baja. Tiene un hermoso techo artesonado mudejar. Sobre el portal Norte (¿cuándo no?) un Covarrubias. Las cadenas colgadas fueron rescatadas de los prisioneros que los moros habían tomado.