BADIA
Una vez en la calle, sanos y salvos de la justa ira de los cuidadores del Bargello, crucen la calle para visitar la BADIA, una iglesia del siglo XIII completamente modificada en el siglo XVII, habiéndosele cambiado, incluso, la orientación. El ábside, que tiene un logrado portal sobre la calle Proconsolo es de Benedetto da Rovenzano (1495). De allí se pasa a un vestíbulo, siguiendo a un claustro de donde una puerta conduce a la Iglesia. La decoración barroca es bastante poco emocionante, aunque no logra aplastar algunas obras de arte valiosas como por ejemplo “La Virgen ante San Bernardo” de Filippino Lippi y laTumba del marqués de Toscana de Mino da Fiesole.
Bien. Si ustedes salieron del hotel (como espero que lo hayan hecho) a las 8 de la mañana, ya llevan unas ocho horas y media recorriendo sin parar la ciudad. En consecuencia me temo que si en este momento les hicieran un análisis de sangre, sus glóbulos rojos tendrían un color blanco-verdoso y la consistencia del mármol. Por lo demás también me atrevo a suponer que ya tienen tal ensalada de obras en la cabeza que a duras penas podrán distinguir un Donatello de un Walt Disney. O sea que pienso que lo mejor será que se tomen un pequeño descanso, y tal vez un ligero refrigerio. En fin, miren los árboles, los pájaros o el cielo… cualquier cosa menos una iglesia o un museo. Luego, digamos dentro de una hora, los espero aquí mismo para terminar el recorrido del día con la Iglesia de SANTA CROCE.

