LA BASILICA
Antes de que se rasguen las vestiduras por los artistas sojuzgados por la prepotencia de la Iglesia, recuerden que nadie lo obligaba a realizar ese trabajo., .excepto su avaricia. Y no es fácil decir que no, cuando el equivalente que cobró por el trabajo se podría traducir en unos 240.000dólares (unos 4500 dólares mensuales). Así que desechen esa romántica imagen de “artista hambriento y andrajoso” porque nuestro amigo Miguel Ángel logró acumular un a regular fortuna que invirtió cuidadosamente en propiedades y colocó en bancos (cuando no en préstamos a intereses ligeramente abusivos). Hizo lo posible, sin embargo, en ocultar su opulencia, viviendo miserablemente en una casa del Foro Trajano junto al Mercado de los Cuervos. Como además era dado a la poesía, nos han llegado unos sonetos suyos respecto a su vivienda:
“La carroña, el estiércol, los desechos,
de casa ajena a la mía viene
Puedo mudarme con ellos si quiero..”
Con respecto a su salud, escribió con parecida amargura injustificada porque al parecer era hombre sumamente sano:
“La tos y el catarro impiden que me muera,
pierdo el aire fácilmente por abajo
y sale a duras penas por mis dientes”
Y finalmente sobre su floreciente situación económica agregó:
“Todo el arte, regalo de la fama,
me ha llevado en la vejez a la pobreza,
a estar solo y dominado por extraños.
Vivo estoy aún ¡Ay! Ven muerte deprisa”
En fin. Que como poeta no hubiese pasado a la inmortalidad. Además, según Aretino, era blasfemo, débil de carácter, ingrato, avaro y homosexual.
Lo de avaro no hay duda. En cambio la debilidad de su carácter era bastante discutible pues se peleó con Dios y todo el mundo y como prueba al respecto está su nariz rota de un puñetazo merecido. Sus relaciones con el propio Papa fueron sumamente tormentosas. En cuanto a la acusación de su homosexualismo, se basa en su predilección por los discípulos jóvenes y guapos y, en particular, en unos sonetos amorosos, supuestamente dirigidos a su amigo Tornrnaso Cavalieri. Dado que la Inquisición perseguía a los homosexuales (y vaya como ejemplo el juicio a Verrochio y Leonardo da Vinci) no parece muy probable que hiciera público unos versos tan comprometedores. La explicación que se maneja al respecto es que el vocablo “signior” que utiliza sería una manera familiar de dirigirse al “amor” en general y noa Tommaso en particular. Vaya uno a saber. Lo que es seguro es que tenía algún problemita con respecto al sexo, pues el idem de sus figuras masculinas podían figuraren el anti- libro de Guiness.
Ahora claro, si ustedes no aprovechan para leer estas notas en el hotel por la noche, mejor será que se las salteen. Total ¿para qué les van a servir si no van a poder visitar nada de lo descrito por pasarse el tiempo leyendo?

