Iglesia

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Caminando paralelamente al Tajo, atravesando la antigua judería, a pocas cuadras de allí se llega a la que fue la principal de las 8 sinagogas de la ciudad. Fundada en 1180, fue convertida en Iglesia de SANTA MARÍA LA BLANCA en 1405. Curiosamente el interior conserva el aspecto original de mezquita, lo que viene a demostrar que los españoles respetaban más en aquellos años los estilos arquitectónicos que los estilos de creencia personal.
Tiene cinco naves separadas por arcos de herradura, sostenidos por 24 pi lares octogonales cuyos capiteles contrastan con el blanco enduido de los muros, que más arriba muestran una decoración almohade.
Los pisos presentan una interesante combinación de azulejos con ladrillio, mientras que la fachada ha sido estropeada en el siglo XVI.
Si siguen marchando en forma paralela al Tajo por la calle de los Reyes Católicos, pronto llegarán al MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES, construido por los Reyes Católicos para celebrar la victoria de Toro sobre los portugueses. Fue proyectado en estilo isabelino, caracterizado por tener una sola nave y por mezclar algo caóticamente el gótico con el mudejar, y en este caso, el renacimiento. Para terminar de confundir hasta al más sapiente, fue horriblemente restaurado luego del incendio de 1808 que lo arrasó. Aún así, el claustro tiene una cierta majestad a pesar de que el primer piso plateresco no tiene mucho que ver con la columnata gótico florida de la planta baja. Tiene un hermoso techo artesonado mudejar. Sobre el portal Norte (¿cuándo no?) un Covarrubias. Las cadenas colgadas fueron rescatadas de los prisioneros que los moros habían tomado.