Las isla galapagos

Santa Fe y bahía Gardner
Zarpamos de Puerto Ayora para llegar a la isla de Santa Fe a últimas horas de la tarde. Aquí encontrará una interesante subespecie amarilla de la iguana de tierra, única de esta isla, y ratas del arroz (Oryzomys bausri), unos hawsters de gran tamaño, que también son endémicos. Pero la razón principal para visitar esta isla es, simplemente, que está camino de Española (conocida también como Hood). una de las más interesantes del archipiélago.
Esa noche cenamos langostinos frescos en una rica salsa, arroz, coliflor frita y ensalada de judías verdes, antes de navegar durante la mayor parte de la noche para llegar a la bahía Gardner, en Española, a primeras horas de la mañana. Iniciamos el día con un paseo por la playa, observando y fotografiando de cerca a los leones marinos y contemplando los sinsontes de Hood (Nesomimus maedonaltli). tan cordiales que hasta picotean en los zapatos o se posan sobre la cabeza. Tras un regreso rápido USuiidae, nos dirigimos en el panga hacia la llamada roca de la tortuga. Se trata de un lugar magnífico para bucear, uno de los muchos en los que nos detuvimos durante el crucero. La vida marina es espectacular y se puede apreciar incluso sin necesidad de usar equipo de submarinismo. A lo largo de la cara sumergida de la roca hay cientos de peces de vistosos colores. Entre los más notables destacan el pez loro, de un brillante color azul (Scaruscompressus) que alcanza los 60 centímetros de longitud y tiene una boca como si fuese un pico, lo que le permite mordisquear trozos de coral. Había grandes y densos bancos de pez cirujano de cola amarilla (Prionuruslaticlavius), de pez rey ángel (Holocanthuspasser), cuyas brillantes aletas y cola anaranjadas y rayas verticales blancas contrastan vividamente con su cuerpo negro. Las tortugas verdes (chelonia mydas) nadaban junto a nosotros y en algunos sitios hasta puede verse algún extraño tiburón, como el de las Galápagos o el poco frecuente tiburón martillo (Sphyrna lewini).
La vida marina forma parte sin duda de la atracción de las Galápagos, sin menospreciar los encantos terrestres. De hecho, juega un papel importante en toda la experiencia, pues la tripulación de las embarcaciones más pequeñas echan sus sedales mientras están en aguas abiertas y luego el pescado con arroz suele formar parte del menú. Naturalmente, es mucho más probable pescar un atún que termina en el plato de la cena antes que una especie exótica. Para el almuerzo de ese día en particular, Alejandro sirvió un mero con otra de sus excelentes salsas.