Hotel sevilla

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Volviendo a la Semana Santa, todos los días las 52 cofradías desfilaban (y desfilan) llevando efigies de Jesús, la Virgen y escenas de la Pasión, en tallas de madera del siglo XVII. Delante marchan los penitentes con túnica y capirote con antifaz, detrás las bandas de música. Los turistas cargados de bolsas y valijas que no consiguieron hotel (hay que reservar alojamiento muchos meses antes) constituyen una nota de color que realza el espectáculo.
En el siglo XIX se agregó la famosa Feria de Abril que, en su origen fue una fiesta ganadera. Hoy en día se real iza en una especie de ciudad de lona, con sus cal les artificiales recorridas por jinetes vestidos con trajes típicos andaluces. Se llevan a cabo corridas de toros, fiestas flamencas y se ven gitanas vestidascon vestido de lunares y volados.
En fin, una Sevilla imaginada por Hollywood.
En 1929, la exposición Iberoamericana atrajo multitudes al Parque María Luisa, dejando como recuerdo unos cuantos pabellones más bien horribles. Aunque probablemente igualmente feos resultarán dentro de 60 años los pabellones que quedaron en la Isla de la Cartuja como saldo de la Exposición Universal de 1992. Este último acontecimiento estaba inscrito dentro de la serie de celebraciones del discutido Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Una denominación algo pomposa que a los “descubridos” nos da la misma sensación que habrán sentido los franceses cuando escucharon un día de espesa niebla que la BBC de Londres anunciaba que “el Continente estaba aislado”. Lo que quiero decir es que es válido que se celebre el día que Fleming descubrió la penicilina, pero sonaría algo pedante que usted hiciera una reunión celebrando el onomástico de aquella inyección que se la hizo descubrir a usted. Max i me considerando los antecedentes de su inyección y las consecuencias de aquél descubrimiento.
Todo lo dicho es solamente para que usted se dé cuenta de lo que se pierde por no haber nacido (cristiano, claro) en el siglo XV o por no haber conseguido licencia en Abril o Semana Santa.

Hotel Madrid

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El dueño del hostal le dará una llave de la puerta de la calle, pero deberá tocar timbre cada vez que regrese a su habitación. Si usted es una persona mundana no se dejará amilanar de sus francachelas nocturnas tan sólo porque el dueño lo reciba en piyama. Si usted es un alma sensible, entonces absténgase de alojarse allí y búsquese un hotel y pague caro su debilidad. De todos modos le aconsejo que estudie cuidadosamente la ubicación de su habitación (que no suele estar numerada) pues al volver de madrugada con las luces apagadas puede meterse fácilmente en una habitación ajena.
Bien. Una vez instalado, dése una rápida ducha y…
¿Eh? Ya sé que son las diez de la mañana ¿y qué?
-Bueno -me dirá usted- probablemente a esa hora ya se hayan limpiado los baños o..
Mire. Aunque usted tenga la curiosa sensación de ser un invitado en el seno de una familia madrileña, en realidad está en un hotel (como se dará cuenta inevitablemente cuando le presenten la cuenta de su estadía) así que deje de lado esos pruritos domésticos que le inculcó su mujer. Claro que eso no significa que pueda corretear por la casa en paños menores chorreando agua. Así que vaya al baño pero munido de un short decente y chancletas
Una vez higienizado, comience su jomada turística (¡ Ah! no se olvide de pedir la llave del portón), remontando la Gran Vía.

Como notará la GRAN VIA está bordeada de negocios, tiendas, restaurantes, cafés, cines, etc. etc. y es el paseo obligatorio de turistas y madrileños a lo largo del día y la noche. Camine disfrutando del ambiente sin preocuparse de ver nada en especial pues Madrid es precisamente una ciudad para disfrutar más que para conocer. A lo que me refiero es a que, a diferencia de Roma por ejemplo, donde usted no puede dar un paso sin pisar un adoquín sobre el que se sentó Julio César o tropezó Calígula, Madrid es una ciudad relativamente nueva (fundada en el siglo XVI, su desarrollo data del siglo XIX) por lo cual sus monumentos históricos son más escasos.

Madrid Capital

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Habiendo descendido del autobús, a usted se le presentan tres opciones, a saber:
1)  Si es un turista del tipo “cómodo”, podrá sucumbir al encanto de los taxímetros apostados allí para tentarlo, engañándose con argumentos del tipo de…:
“… total, ya que ahorré una noche de hotel por dejar libre ¡(¡habitación del YMCA en New York antes del mediodía, bien me merezco poder gastar unas tristes pesetas en un taxímetro”… más que nada considerando que la Gran Vía está a unas catorce cuadras apenas…
2) Si usted es un turista “cómodo pero precavido”, sin duda recordará los tristes dólares que pagó en New York (atolladero de tránsito por medio) por un similar viajecito de pocas cuadras, así que huirá de la tentación y optará por tomarse un metro. Para ello deberá emerger a la superficie y buscar el cartel indicador del “Metro“. Una vez que lo haya divisado, baje las escaleras, compre un abono (muy conveniente) de 10 viajes y pida un plano del metro de Madrid. Considerando que el planorando que el plano es pequeño y que a partir de los cuarenta años su cristalino ha comenzado a achatarse irremisiblemente y que para mejor seguramente no recuerda dónde metió sus lentes, por esta única vez le indicaré la ruta a seguir. Tome la línea4, dirección ARGUELLES. En BILBAO descienda y conecte con línea 1, dirección PORTAZGO. Dos paradas mas adelante apéese en GRAN VIA. Subiendo las escaleras se hallará a un par de cuadras del hostal que recomendamos.
3) Si usted pertenece a la raza en extinción de los verdaderos turistas, sin duda preferirá ir caminando a su hotel, aprovechando de paso su caminata para irse familiarizando con la ciudad. Suba, pues, a la superficie y antes de emprender la marcha mire a su alrededor. Frente a usted se levanta el monumento a Colón mientras que a sus espaldas se extienden los Jardines del Descubrimiento, con un conjunto escultórico de un gusto bastante discutible. Esa especie de Partenón (a su izquierda) igual a todos los demás edificios inspirados en el mismo modelo que pululan por el mundo, alberga la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico.