Museo

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¡Las 8 y 30 y usted aún pegado a las sábanas!?
Sí. Claro que sé que está lloviznando, lo que no me sorprende para nada. Y tampoco debería sorprenderlo a usted. Al menos si se hubiese tomado la molestia de leer al final del libro las particularidades del clima en cada lugar bajo el título de “Cuándo viajar“.
¿Y qué? ¿Se va a dejar amilanar por una inocente lluviecita?
¿Se le van a estropear los zapatos? ¿Escuché bien? ¿Dijo… “zapatos”? ¿O sea que tampoco leyó las “Indicaciones para la vestimenta” que hemos escrito en su beneficio, en donde le recomendamos prescindirde los zapatos y viajar con un par de cómodos championes?
De todos modos no se asuste. Gracias a la lluvia hoy le espera una jornada sumamente descansada de modo que ni usted ni sus zapatos sufran deterioro alguno. En cuanto a ese dolorcito que siente en las piernas, seguramente es consecuen-cia del descanso, así que apenas comience a caminar y a calentar los músculos se le va a pasar. Por lo tanto abra los ojos con optimismo, tome su desayuno y salga a la calle pletórico de entusiasmo.
¿Ampollas en los pies? Unas ampollitas, querrá decir. Y bueno, con gajes del oficio de turista. Póngales unas curitas y… ¿o me va a decir que no trajo curitas? ¿O sea que tampoco leyó “Lo que no debe faltar en su equipaje”? Usted me desilusiona, mi amigo. Bueno, pero de todos modos el problema no es grave, así que vaya a cualquier Drug Store y pida una caja de 100 curitas (las va a necesitar) que se expenden bajo el nombre de “Aid Bands“.
Bien. Una vez en lacalle. provisto de su paraguas plegable, tomará por la Quinta Ave. y se dirigirá al Norte (espero que a esta altura usted conozca a New York como la palma de la mano, así que basta de “doblar a la izquierda u otras indicaciones infantiles por el estilo”).
A unas pocas cuadras sobre la calle 53 (entre la Quinta y la Sexta Av.) se encuentra el MUSEO DE ARTE MODERNO. Recórralo mientras termina de despabilarse. Eso, siempre y cuando la mañana lluviosa no coincida  con el día en que dicho Museo permanece cerrado, cosa que usted notará enseguida al llegar, porque doy por descontado que no se molestó en leer en “Indicaciones útiles” cuando y a qué hora abren los museos de New York. El Museo de Arte Moderno tiene una colección realmente importante, y aunque usted no sea un fanático del arte moderno, igual va a disfrutar encontrarse cara a cara con algunas obras famosas (por ejemplo las venerables Señoritas de A vignon de Picasso, que resultaron ser unas damas de malas costumbres) etc. etc. El gran ausente es el Guernica que regresó, democracia mediante, a Madrid.