Guia de Nueva york

nueva-york

¡Buen día! Son las 8 de la mañana, el día está espléndido, asíque no hay excusa posible paraquedarse remoloneando en la cama. Además, a esta hora, los baños colectivos del YMCA aún están vacíos, así que se podrá sentir un verdadero Onassis en medio de tantas duchas para usted solo. Afeitado y vestido puede desayunaren la cafetería del hotel y podrá salir corriendo a la conquista de New York sin tener que perder el tiempo en regresar a su habitación.
Para ayudarle a recuperar su auto-estima, tal vez algo deteriorada por causa del baño colectivo, esta vez iniciaremos el recorrido en el exclusivo “Waldorf Asteria Hotel“, ubicado en Park Avenue entre las calles 49 y 50, a pocos pasos de su alojamiento. ¿Quién le dice que -en el suntuoso lobby del hotel-se encuentre con algún personaje del jet set? Mientras observa, con envidia, a los opulentos huéspedes del Waldorf, tendrá tiempo para decidir a donde ir luego de haber cumplido reí igiosamente con el cómodo recorrido que se le ha preparado para su segunda jomada en New York.
Es bueno que tome tal decisión, precisamente en este momento, por dos razones.
Primero, porque si lo deja para luego, me temo que en la disyuntiva entre sus pies y su espíritu, opte por sus pies. O sea que -al terminar su jornada- sumerja sus atormentadas extremidades inferiores en agua salada y en lugar de salir póngase a mirar televisión, gracias a lo cual podrá descubrir dos cosas: Una, que el curso “Aprenda inglés en 18 lecciones” es una reverenda porquería. Dos, que también en los Estados Unidos siguen pasando programas repetidos (por ejemplo: el prehistórico “Aventuras en el Paraíso”). La segunda razón, por la que le urgimos a tomar una decisión es que precisamente en el Waldorf Asteria hay un Ticket Box (¡Vamos! Dieciocho lecciones tienen que haberle servido de algo), dónde se pueden adquirirentradas para una cantidad de espectáculos supuestamente agotados desde hace meses.
Quisiéramos ayudarlo pero lamentablemente debemos dejarlo desamparado pues hasta el turista más típico se vuelve atípico en sus preferencias noctámbulas. Mientras unos se dejarían cortar el brazo para poder escuchar a KiriTi Kenawa en el Metropolitan, otros preferirían dejarse meter agujas bajo las uñas antes que soportar una ópera. En fin. Haga como le parezca: las opciones son infinitas y,ocasionalmente (muy, muy ocasionalmente) incluyen algún espectáculo gratis.

En Nueva York

new-york

Ahora, doblando hacia la izquierda en forma perpendicular a la 5a Ave., se recorrerá la calle 34 en dirección a East River. Se cruzan Madison Ave., Park Ave. (si no se cruzan es porque usted agarró hacia la derecha en lugar de la izquierda), y luego de recorrer unas siete cuadras se llega a la ESTACIÓN DE HELICÓPTEROS en East River y la 34. Hay varios tours (3,5 o 10 minutos). No se enloquezca y contrate el de 5 minutos porque es su primer día de viaje y el dinero no crece en los árboles. El espectáculo de New York en helicóptero es indescriptible y aunque no es un paseo barato, vale la pena cualquier sacrificio hacerlo.
Una vez aligerado de unos 40 dólares, tomará por la 1 st. Ave a la derecha para dirigirse al edificio de la NACIONES UNIDAS, que se encuentra entre las calles 42 y 47. Entre y métase en una visita guiada (en español).
Terminada la visita usted se dará cuenta (o no) de que está a escasas cinco cuadras de su hotel, pero no se ilusione: la tarde es joven aún. Así que regrese hasta la calle 42 y camine por ella en la única dirección posible (en la otra está el agua) hasta la 3a Ave. Allí se eleva el edificio “CHRYSLER“. Habrá que visitar el lobby “art-decó” y, en caso de que anochezca, subir a la torre para ver cómo se encienden las luces de la ciudad. Por lo demás, la vista es parecida a la que se disfruta del Empire State. Salga del Chrysler y -cruzando la Av. Lexington– se topará con el edificio de la Pan-Am y la GRAND CENTRAL STATION. Entre en la Estación y recupere el aliento mirando al mundo de gente que hormiguea por el lugar. Ahora se le permitirá arrastrarse hasta su hotel (que -presumiblemente- está sólo a unas 8 cuadras de la Estación). Felices sueños. A menos que quiera ir a algún lado por la noche. En ese caso, si usted es un turista esquemático, puede dirigirse al boliche donde toca el saxo Woody Allen, a un par de cuadras de su hotel. Es un lugar carísimo y siempre está lleno. Pero no. Usted es un hombre de suerte. Entró y consiguió mesa enseguida. ¿Porqué será? Seguramente porque esta noche –Woody Allen– está resfriado y no va a aparecer. Así que pague, con dolor, su suculenta cuenta y vayase a dormir en paz.