Rio Pantanal

Desorientados en el agua
La última larde, en el refugio, la pasamos en un bote de remos, explorando los bordes de la gran bato junto a Pousada Caimán. Nos deslizamos entre nenúfares, observamos a los cormoranes en las ramas, secándose las plumas y nos sentimos agradecidos ante la presencia de las libélulas que ayudaban a mantener alejados a los mosquitos.
Yo pasé un día todavía mejor en el agua, en el Refugio da Ilha. a orillas del río Salobra. a unos 60 kilómetros al sur de lafazenda Caimán. Había llegado a esta pequeña y hogareña pomada para probar una alternativa a la experiencia altamente organizada del rancho y el safari en Caimán, e inmediatamente descubrí que aquel ambiente relajado resultaba muy atractivo. Está muy bien tumbarse en una hamaca o sentarse a la sombra de las magníficas higueras que crecen alrededor de la pousada, pero también se pueden desarrollar aquí numerosas actividades. Mauricio, el joven propietario que habla inglés, se apresuró a mostrarme el sendero de 16 kilómetros, apto para caminar o recorrer en bicicleta de montaña, que se extiende sobre lo alto de los diques que se elevan por detrás de la propiedad, así como un lugar adecuado para bucear y un estanque para pescar.
La mejor parte del día. aparte de las comidas, en las que me sirvieron suculentos platos, fue la travesía m lancha motora por el río Salobra. una estrecha vía fluvial que serpentea entre unos bosques repletos de fauna. La travesía nos permitió pasar por varios acuarios naturales, zonas del río donde se acumulan grandes bancos de peces, para terminar en la frondosa y extensa baia Negra, una extensión de agua manchada de tanino que constituye un paraíso para las aves. Los tucanes toco (Rarnphastos toco) se encaramaban sobre los árboles y un par de jabirus pasaron deslizándose ante nosotros. Esta escena típica del Pantanal se vio complementada por el característico sonido de la única ave cuyo nombre nunca se olvida: el chaco chachalaca (Ortaiiscanicollis).