Roma viajes
La iglesia, de fachada humilde pero agradable, consta de tres naves sostenidas por columnas de diverso origen. El techo de la nave central muestra motivos navales para conmemorar la famosa victoria de Lepanto (o derrota según se sea turco o no). Gran parte de los monumentos de la Iglesia se deben a los Cosma que vivieron en el siglo XIII. Por ejemplo es de ellos el mosaico en el recuadro alto de la puerta lateral. En cuanto al interior, miren el admirable San Antonio de Benozzo Gozzoli en la 3ra. capilla de la nave izquierda. A la derecha de la entrada. la piedra tumbal encajada en la pared, es de Donatello. En la primera capilla de la derecha hay unos hermosos frescos del Pinturicchio. Observen las dos tumbas decoradas por los Cosma en el extremo del transepto de derecha. También ellos son los autores de la tumba donde descansa (pero poco) el Cardenal Acquasparte, incinerado para siempre por Dante en la Divina Comedia. Su féretro se halla en el fondo de lacapilla del transepto izquierdo. Sobre el altar se ve una Madonna bizantina aunque de lejos la obra más popular de la Iglesia es el niño de Aracoeli, considerado uno de los tantos milagrosos que se encuentran en Italia. Este reúne entre Navidad y Reyes a grupos de niños que vienen a homenajearlo recitándole poesías. El resto del año está guardado caritativamente preservado de esos ataques de oratoria infantil, en la capilla de la Sacristía.
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Bien. Salgan de Mercado, admiren la COLUMNA TRAJANA desde su base, ignoren las iglesias de SS. Nome di María (1738) y Sta. María de Loreto 0507-1583), ambas a su derecha, y desemboquen en la Plaza Venezia. Si en el camino ven algún comercio de venta de alimentos (o mejor aún, una rotisería, pero creo que no hay ninguna) entren y provéanse de una pequeña vianda. Si se les ocurre comprar mortadela o algún fiambre igualmente poco perfumado, dejen su bolso abierto. Si se llenan de moscas, ciérrenlo y soporten estoicamente que su máquina de fotos huela a fiambre.
Ahora frente a ustedes se despliega el incalificable MONUMENTO A VITTORIO EMMANUELE, bautizado por los romanos como “la Remington ” por su parecido con una gigantesca máquina de escribir. Se trata de una construcción de estilo reposteril que siempre logra asomarse en cualquier foto panorámica que se les ocurra tomar de la Ciudad Eterna. Chorrea estatuas y grupos escultóricos que simbolizan a cuanta palabra con mayúscula que se les pueda ocurrir (Valor Militar, Resurgimiento de la Nación. Amor Patrio, Triunfo del Trabajo, Derecho, Fuerza, Concordia, Sacrificio, etc., etc.)






