Palacio Pitti

Los jardines de Boboli se extienden detrás del Palacio. Se trata del típico diseño de jardinería a la italiana (1550), en terrazas con grutas, fuentes, avenidas de cipreses y todo lo demás.
Se pueden recorrer los jardines de Boboli, el Museo de Arte Moderno, el Museo de Platería, los Apartamentos Reales y fundamentalmente la Galería Palatina.
A partir de 1550, la frondosa vegetación que crecía detrás del Palacio fue encorsetada en largos paseos y domesticada en forma de las típicas terrazas de la jardinería italiana. Para los que no son adictos a losjardines de ese estilo, igual vale lapena llegar hasta el Belvedere por la vista que se obtiene sobre la ciudad.
Frente a la entrada, a la izquierda del Palacio, está la gruta de Buontalenti (en esa época un jardín sin gruta no era un jardín) con la Venus de Jean Bologne (que así se llamaba también a Gianbologna). La avenida de los cipreses lleva hasta un laguito con una isla en el centro plantada de naranjos. En fin…
La Galería de Arte Moderno fue fundado en 1860 y es de interés exclusivo para los fanáticos del arte moderno y los interesados en el arte del siglo pasado. Para desestimular aún a éstos, la galería se ubica en el 2o Piso.
El Museo de la Platería en la Planta Baja suele estar cerrada, no sé porqué. De todos modo» se exhibe allí una colección de porcelanas, tapicería, etc.
Los apartamentos Reales suelen también estar cerrados. Tampoco está muy claro porqué.. De todos modos se accede aeste sector (muy ocasionalmente) desde la Sala Venus de la Galería Palatina. Se visitan el Comedor, el Dormitorio, la sala de Trono, la de las Pelucas, y las Salas Verde, Azul, Amarillo y Blanco. En algunas de estas habitaciones se exhiben interesantes tapices (por ejemplo la serie de la Cacería de Luis XV). En otras se pueden apreciar los retratos de los Medici pintados por Sustermans. También hay hermosas arañas y valiosas piezas de mobiliario de distintas épocas.
De todos modos en el Palacio Pitti lo que interesa por encima de todo está expuesto en la Galería PALATINA, así que compren el catálogo y entérense.
Luego hagan lo que les parezca. Por ejemplo el ijan una obra que les interese (¿tal vez la Virgen de la Silla de Rafael?) y quédense contemplándola dos horas sin moverse, después abandonen el Museo sin mirar más nada.
Otra opción podría ser recorrer todo el Museo sin dejar ni un rincón sin visitar. Pero eso sí, sin detenerse ante nada.

PALACIO VECCHIO

La buena o mala salud de los leones se consideraba un buen o mal presagio para la ciudad. Entrando al PALACIO VECCHIO (llamado así luego que Cósimo I y su familia se mudaron al “nuevo” Palacio Pitti), se hallarán en medio del patio que fue modificado en el 1450 por Michelozzo. Los estucos que decoran las columnas son de época posterior y fueron g agregados para el casamiento de Francisco I con Juana de Austria. La fuente del querubín con un delfín, es de Verrocchio (1476). En la esquina izquierda del patio, una puerta conduce al salón que servía a la B comuna para depósito de armas, por lo cual no fue modificado.
Del primer patio se pasa al siguiente y de éste por una escalera a la izquierda se llega al Salone dei Cinquecento. Luego de la expulsión de los Medici en 1494, Savonarola quien en ese momento estaba en la cumbre de su poder, le encargó a Pollaiolo la ampliación de lasalaparaque sirviera de sede al Consejo de los Quinientos cuya primera asamblea se llevó a cabo en 1496. Poco después, allí mismo, Savonarola pronunciaría un encendido discurso político en el que mezclaba alegremente a Dios, así como solía entreverar a la política en sus sermones del Duomo. Y aunque el hermano Maruffi, un monje medio loco a quien él respetaba profundamente, la había augurado que moriría en la hoguera, seguramente en ese momento no se podía imaginar que esas predicciones se cumplirían en menos de dos años y a pocos pasos de allí donde era aclamado con tanto entusiasmo.
Años más tarde olvidado Savonarola así como las desmedidas ambiciones de los Médici, éstos retomaron de su largo exilio de tres décadas.
En 1540 Cosme I decidió mudarse del Palazzo Medici al Palazzo della Signoría. Le encomendó entonces a Vasari la tarea de adecuar para las audiencias, la Sala de los Quinientos. Vasari proyectó las tres ventanas a un lado y el balcón del otro, para que desde allí, los Grandes Duques pudieran asistir a las ceremonias que se realizaban en su honor. De la democracia florentina no quedaba ya mucho más que de los frescos que se les había encomendado a Leonardo y a Miguel Ángel, para los muros.
Se sabe que ambos llegaron a hacer unos bocetos que se perdieron. Y es una pena porque probablemente, de haberse hecho, el resultado hubiese sido más interesante que las pinturas algo intrascendente de Vasari que ustedes están viendo.