Los pantaneiros

Explotación del rancho
La ventaja de alojarse en un rancho de cría de ganado como el Refugio Ecológico Caiman es que se puede ver a los pantaneiros enfrascados en el trabajo. A los émulos de John Wayne se les aconseja visitar un rancho entre mayo y noviembre, la temporada alta para el trabajo con el ganado. Después de reunir las 23.000 reses de la fazenda,  separar a los machos de las hembras y marcar a los becerros, los pantaneiros guían al ganado hacia los pastos altos, antes de que se inicien las lluvias. Es posible unirse a estos grupos de conducción de ganado y cabalgar con los pantaneiros, experimentar el calor, la humedad, los mosquitos y el fantástico paisaje.
En los meses más tranquilos, la actividad se concentra en domar los caballos. Cuando llegamos al corral, el veterinario ya estaba operando al segundo potro, con las patas levantadas, sostenido por cuatro pantaneiros. A los dos años de edad, los potros empiezan a ponerse fogosos, y hay que castrarlos para que los pantaneiros puedan domarlos para que realicen trabajos útiles. La sangre y el yodo manchan el suelo embarrado y los restantes potros se arremolinan nerviosos junto a la valla. Cuando llega el momento de empezar con el siguiente, el caballo cabriolea por el corral, tratando de evitar el lazo, como sabiendo que está a punto de perder su virilidad, que luego será arrojada a los perros, que esperan cerca el festín antes de hora.
Desde las cercas, tomamos té de tereré a través de una pajita de plata que actúa como filtro, sorbiendo el líquido de un cuerno hueco de toro y observamos al veterinario, vestido con un mono azul, que maneja la jeringuilla y el escalpelo con precisión. El caballo forcejea y suda hasta que sufre el inicuo tratamiento final que le deja vacío el escroto, espolvoreado con un polvo desinfectante blanco y rociado con una solución purpúrea para ahuyentar a las moscas. Antes de que lo suelten para que retoce medio adormilado, se le corta la cola, lo que indica que se ha convenido ahora en un castrado. Es un espectáculo sangriento, pero también una visión fascinante de la dura vida de los pantaneiros.