Mapa florencia

mapa florencia

La fachada (algo pesada y monótona) es característica de la edificación civil del renacimiento y fue copiada por tantos edificios neo-renacentistas que al final uno termina (injustamente) por tomarle fastidio. En la planta baja se emplea la piedra rústica, mientras que en los pisos superiores se utiliza la piedra pulida. Las ventanas son gemelas y el conjunto se remata con una importante cornisa.
Aquí vivieron Cósimo, Lorenzo el Magnífico y Catalina. A Lorenzo se le reprocha el haber 1iquidado la anémica democra-cia florentina cuyo disfrute estaba exclusivamente reservada para los miembros de las poderosas corporaciones. Su reconocida tendencia a mezclar alegremente sus intereses bancarios con los del estado creó un precedente que fue imitado por los políticos hasta nuestros días. Por otra parte protegió las artes y a los artistas, en particular a Miguel Ángel por quien, inexplicablemente, sentía gran aprecio. Sobrevivió a una conspiración de sus rivales bancarios los Pozzi y a una revuelta del fraile Savonarola, indignado por su afición a las artes. Sin embargo cuando se sintió morir, quiso que fuese éste quien le suministrara los últimos sacramentos. En fin, un hombre contradictorio. Catalina en cambio es recordada por sus intrigas en la corte de Franciaque lograron enfrentar a católicos y protestantes dando como resultado la sangrienta noche de San Bartolomé. Dios la castigó con un yerno protestante, el futuro Enrique IV a quien odió con toda su alma, y con un marido edípico que la engañaba con una Diana de Poitiers que había ya sido amante de su padre. Era pequeña, muy gorda (y quizás por eso) vestía siempre de negro. Como Lorenzo, también ella protegió a los artistas y. según se dice, también a un tal M. Rene, perfumista y ducho en venenos.
Tuvo tres hijos, sucesivos reyes de Francia (uno se paseaba vestido de mujer por el Lou vre y otro murió envenenado) a los que manejó a su antojo. También tuvo una hija algo liviana de cascos lo cual se justifica si se recuerda que Enrique IV olía a chivo y la llenó de bastardos y amantes. Enrique IV le legó a la posteridad dos frases famosas:
“París bien vale una misa”, cuando se convirtió al catolicismo, y “Estoy herido, pero no es nada “, luego de ser apuñalado por Ravaillac, pocos segundos antes de morir.
A esta altura es mi triste deber informarles que si desean cumplir con el itinerario previsto para hoy, más vale que, con el dinero que se ahorren por no entrar al Palacio, se compren una postal con el magnífico “Viaje de los Reyes Magos” de Benozzo Gozzoli que se exhibe adentro, y apresuren sus pasos por la vía Cavour.

Florencia

florencia

Bueno. Aquí estamos al fin en Florencia. O Firenze como debería decirse si a los españoles no les diera por esa manía de rebautizar ciudades y gentes. Y así, aferrados a su despiste histórico, siguen llamando “indios” a los americanos, San Sebastián a Donostia (mal que les pese a los vascos) y Florencia a Firenze.
Sí señor. Esta es Florencia. La patria de tantos artistas y poetas que uno casi se pondría patinetas para no plantar sus prosaicos championes en la huella de tanta gente famosa. Porque hay que reconocer que la lista de los hijos famosos de laciudad llena media enciclopedia.
Por ejemplo, entre otros muchos, son florentinos, el Dante, Bocaccio, Petrarca, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci.Giotto. Botticelli, Brunelleschi, Donatello, Masaccio, Ghiberti, Paolo Ucello, Andrea del Castagno, Filippo Lippi, Pietro della Francesca, Benozzo Gozzoli, Verrocchio, Pollaiolo, Domenico Ghirlandaio, etc, etc.
¿A qué se debe que, en apenas un par de siglos, surgiera ese aluvión de artistas, como caracoles luego de la lluvia? ¿Y por qué, pasada esa etapa gloriosa, apenas si se asoma tímidamente algún florentino en los libros de arte, como si los hubiesen aniquilado con azufre (metafóricamente hablando, referido a los caracoles, claro)?
Y yo qué sé.
De repente contribuyó a esta eclosión artística la etapa social fermental (un término que se suele aplicar a cualquier cosa pero que en este caso es bien gráfico) que vi vio Florencia entre los siglos XIV y XV.
Una próspera industria textil había removido los cimientos de la sociedad feudal produciendo una poderosa y rica burguesía que rápidamente se apoderó del poder político. En un esquema algo machaconamente repetido por la historia, el proletariado que surgió simultáneamente, trató de disputarles ese exclusivismo político. De ahí la famosa revuelta de los Ciompi del 1378. Por otra parte la lglesia que suele ser un lastre
estábil izador poco propicio a los, digamos, estados ferméntales, en Florencia no tenía el poder del que gozaba en otras ciudades italianas. Tal vez porque no hay ni santos ni beatos florentinos. O tal vez no los hay por eso. Y más aún, adhiriéndose a esos aires renovadores, fue la primeraen enfrentar el poder centralizador y despótico de Roma.
Aunque probablemente todo esto no tenga mucho que ver con nada, porque no es clara la relación entre los movimientos culturales y los avatares históricos. O, como dijera Orson Welles en aquél memorable “Tercer hombre” …”en medio de sangrientas guerras y crueles luchas se esculpió la Venus de Mito, se escribió Hamlet, se compuso la Novena Sinfonía y la ciencia avanzó a lo que es hoy en día”
Luego, mirando con sorna al mundo desde las alturas de la rueda gigante del Prater de Viena, agregó:
“En tanto los suizos en medio de su imperturbable y duradera paz ¿qué crearan?” Y respondió categóricamente: “los relojes cucú”
Claro que no serían estas las palabras exactas, pero por ahí andaba el mensaje.