Ciudad Madrid

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Buen día.
Sí. Ya es otro día, así que salte de la cama y comience su segunda jomada de la colonización de Madrid. Dése una rápida ducha ¡y a la calle! pero no se asuste: hoy le espera una jornada descansada. Remonte nuevamente la Gran Vía unas tres cuadras hasta la calle de Fuencarral donde se ubica la Compañía Telefónica. Como son las 9 de la mañana es una buena hora para llamar a su casa (donde son las 4 de la madrugada). No hay duda de que los va a encontrar en casa y seguramente le van a suplicar que no vuelva a llamar así que se va a ahorrar unos pesos en llamadas.
Tomando a la derecha por la calle de Fuencarral unas tres cuadras hasta la calle de Augusto Figueroa se topará con la diminuta capilla de la Virgen de la Soledad (siempre cerrada). Como es tenida por milagrosa, los devotos rezan en la calle y depositan sus limosnas a través de los barrotes (se pueden ver horribles cabezas y manos de cera, muletas y otras ofrendas por el estilo).
Regrese por la calle de Fuencarral, cruce la Gran Vía y descienda por la calle de la Montera hasta la Puerta del Sol. Desayune un exquisito chocolate con napolitanas en la Mallorquína, pegado a la tradicional lotería de doña Manolita, inmortalizada en no sé qué zarzuela. Luego, atravesando la explanada, tome por la Carrera de San Jerónimo hasta la Plaza de las Cortes (llamada así, aunque usted no lo crea, por el edificio defendido por dos leones que.da sobre la Plaza y alberga las Cortes precisamente). A un lado verá el tradicional Hotel Palace, al otro el imprescindible Museo Thyssen y frente a usted la Fuente de Neptuno.

Plaza España Madrid

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Finalizada la visita del Palacio vuelva hacia atrás, ignore la preciosa Taberna del Acabardero sobre la Plaza de Oriente (los precios están fuera del alcance de su bolsillo) y antes de llegar a Plaza España doble a la izquierda por la Cuesta de San Vicente, bordeando los Jardines de Sabatini y el Campo de Moro. La Cuesta de San Vicente se continúa por el Paseo de la Florida que sigue el curso del Manzanares. Usted haga otro tanto hasta llegar a la ERMITA DE SAN ANTONIO DE LA FLORIDA.
No. No me olvidé de que usted además de otras flaquezas humanas padece de hambre. Precisamente frente a la Ermita en cuestión se encuentra la Casa Mingo, un lugar típico y barato. La especialidad de la casa es el pollo y la sidra. Según los entendidos la sidra hay que volcarla desde arriba a cierta distancia para que conserve el gusto. Usted absténgase de esas exquisiteces a menos que tenga al menos una muda limpia.
Bien. Satisfechos sus instintos elementales, pague y visite la Ermita cuya fachada (1797) no dice gran cosa, pero que posee una hermosísima bóveda pintada por Goya. Para apreciarlo por supuesto que deberá ingresar previo pago de entrada. Los restos mortales del pintor yacen allí.