Ciudad Madrid

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Buen día.
Sí. Ya es otro día, así que salte de la cama y comience su segunda jomada de la colonización de Madrid. Dése una rápida ducha ¡y a la calle! pero no se asuste: hoy le espera una jornada descansada. Remonte nuevamente la Gran Vía unas tres cuadras hasta la calle de Fuencarral donde se ubica la Compañía Telefónica. Como son las 9 de la mañana es una buena hora para llamar a su casa (donde son las 4 de la madrugada). No hay duda de que los va a encontrar en casa y seguramente le van a suplicar que no vuelva a llamar así que se va a ahorrar unos pesos en llamadas.
Tomando a la derecha por la calle de Fuencarral unas tres cuadras hasta la calle de Augusto Figueroa se topará con la diminuta capilla de la Virgen de la Soledad (siempre cerrada). Como es tenida por milagrosa, los devotos rezan en la calle y depositan sus limosnas a través de los barrotes (se pueden ver horribles cabezas y manos de cera, muletas y otras ofrendas por el estilo).
Regrese por la calle de Fuencarral, cruce la Gran Vía y descienda por la calle de la Montera hasta la Puerta del Sol. Desayune un exquisito chocolate con napolitanas en la Mallorquína, pegado a la tradicional lotería de doña Manolita, inmortalizada en no sé qué zarzuela. Luego, atravesando la explanada, tome por la Carrera de San Jerónimo hasta la Plaza de las Cortes (llamada así, aunque usted no lo crea, por el edificio defendido por dos leones que.da sobre la Plaza y alberga las Cortes precisamente). A un lado verá el tradicional Hotel Palace, al otro el imprescindible Museo Thyssen y frente a usted la Fuente de Neptuno.

Madrid

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Naturalmente el ticket deberá ser pagado en pesetas. Como usted notará rápidamente, el dólar carece -en España-del carisma místicoque tiene en el Tercer Mundo y, por lo tanto, no es aceptado en cualquier lado. O sea, a menos que se haya munido de pesetas, antes de salir, cargue su valija, vuelva a meter adentro los calcetines que insisten en atisbar el mundo circundante y diríjase al mostrador del “Banco de España” para cambiar unos dólares. A ese respecto recuerde que cada vezque usted cambie sus alicaídos dólares, el Banco le cobrará un importe fijo (una especie de impuesto) que oscila alrededor de las 6(K) pesetas. En pocas palabras, si usted cambia menos de 5 dólares, en lugar de recibir pesetas, deberá pagar. O sea que, cambie una cantidad de una sola vez.
Y, por favor, no crea que descubrió América tan solo porque encontró una Casa de Cambio que anuncia orgulloso “No se cobra impuesto”, porque verá que en números lo suficientemente pequeños como para que su presbicia le impida apreciarlos, se indicará una cotización diferencial según la cantidad de dólares que usted cambie.
Ahora sí, suba al autobús que, dejando de lado el Pueblito de :”Barajas” que ve frente a usted, tomará por la Avenida de América (en el edificio que se eleva en el cruce con Cartagena vive Onetti) hasta la Plaza Colón, en pleno centro de Madrid.
La Terminal se encuentra en un subsuelo dónde también se aloja el Centro Cultural de la Villa de Madrid con un par de salas teatrales, salas de exposiciones, etc.