Pont Royal

La naturaleza sabiamente ha hecho a los japoneses bajos, de modo que, atisbando en puntas de pie por sobre sus cabezas, ustedes podrán ver (tal vez): La coronación de la Virgen de Fra Angélico, el retrato del Conde Sasseti de Ghirlandaio, la Virgen de la Victoria de Mantegna, la Virgen de la Roca, Baco, la Virgen y Santa Ana y la más que publicitada Gioconda, todas de Leonardo da Vinci.
Hay varios Rafael (por ejemplo la Belle Juardiniere), algunos Tiziano, un escandaloso Concierto Campestre de Giorgione, las fastuosas “Bodas de Cana” del Veronese, Tiépolos, Canalettos y Guardi. De los flamencos podrán ver el famoso “Banquero y su mujer” de Matsys y I a Parábola de los Ciegos de Brueghel. Son especialmente graciosos los retratos de la Galería Medici de Rubens. En un cuadro se ve a Enrique IV extasiado frente al retrato de María Medici (cuando se sabe que la llenó de amantes y bastardos). En otro se ve al pequeño Luis XIII que la desterraría a Blois.
En fin: así se pinta la historia. Hay varios Van Dyck, la familia Van Berestey de Frans Hals, y algunos inolvidables Rembrandt (entre ellos su autorretrato de viejo), todos los franceses y, por supuesto, la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.
¿Y ese aspecto de Sir Hillary acabando de conquistar el Everest a qué se debe?
¡Ah! ¿Así que terminaron de visitar el Louvre? ¿Ah sí? ¿Hasta la Venus de Milo? Pero qué bien…! ¿Y Toulouse Lautrec qué les pareció? ¿Y las bailarinas de Degas?
No. Claro que NO están en esta parte de Louvre. Pero SI están. Así que recojan sus jirones de humanidad, salgan de Louvre (de esta parte) y luego de cruzar el Pont Royal, intérnense en el QUAI D’ORSAY.