Manhattan New York

rockefeller-center

Como ya son cerca de las 10 de la mañana (los aviones internacionales suelen llegar de madrugada a New York), se permitirá que se lave los dientes y se cambie de ropa interior antes de salir corriendo a la calle y pensar qué hacer, lo cual dependerá del estado del tiempo.
Supongamos que es un hermoso día despejado. Entonces será indispensable aprovecharlo para subir al Empire State y realizar un viaje por helicóptero en un recorrido alucinante entre los rascacielos.
Si yo supiese qué hotel eligió usted, le indicaría claramente los pasos a seguir. Lamentablemente ignoro si se dejó tentar por el precio del YMCA o, sumergido en una reconfortante bañera, fantasea con esa quimera de… “¡mira si voy a ahorrar unos miserables dólares en el hotel, que puedo pagar con la tarjeta de crédito…! Total,con la huelga de correos los débitos llegarán tarde o nunca”…
Por lo tanto elegiré un punto intermedio para iniciar la jornada, no sin antes recordarle que -misteriosamente- los débitos de las tarjetas siempre llegan a destino. O sea que, salga del baño -mi amigo- recupere los preciosos minutos entregados a la molicie, y apresúrese a llegar cuanto antes al cruce de la 5a Avenida y la calle 50. Precisamente allí se eleva la CATEDRAL DE SAN PATRICIO (que carece de mayor interés, pero digna de verse porque todo el que es “alguien” en N. Y. se casa allí).
Al salir de la Catedral, se tomará a la izquierda por la 5a Avenida.
A media cuadra, en la vereda de enfrente, se eleva el clásico ROCKEFELLER CENTER. Habrá que dar una vueltita por el conjunto de edificios y espacios que conforman dicho Centro (entre otros el Radio City Music Hall, la pista de patinaje, la Plaza, etc.). El turista esquemático (aquél que estando en el Ecuador inevitablemente se sacó una foto sentado transversalmente a la línea ecuatorial) aprovechará para sacarse la foto que aparece en todas las postales, en el Rockefeller Plaza, antes de retomar la 5a Avenida., en dirección a la calle 34.