Times Square
Bueno ¡arriba! Le sugerimos un pequeño descanso no que se instalara de por vida en el Marriott. Una vez en Times Square de nuevo, tomará por la calle 42 hacia el Oeste, recorriendo la algo deteriorada calle del pecado, que supo florecer en las épocas anteriores al video, luego del lejano destape norteamericano. Aún bostezan por allí los Peep Shows, Porno Shops y Cine-porno que ahora ya se encuentran en cualquierciudad del mundo excepto el Vaticano. Regrese por la 42 (por la otra vereda, claro) nuevamente hasta Times Square y doble a la derecha por la 7a. Avenida. Camine por ella hasta la calle 33 y se topará con la Pennsylvania Station y el Madison Square Garden de interés exclusivamente para los fanáticos del boxeo. Retrocediendo una cuadra hasta la cal le 34 y otra al Este (hasta la 6a. Avenida) se hallará frente a Macys, la tienda mastodóntica donde se puede comprar desde una aguja hasta un yate. Aunque le aconsejemos que no entre, usted va a entrar, y por más que le digamos que no compre nada, usted se va a precipitar al piso donde se exhiben las ofertas (ocasionalmente muy baratas), así que no sequeje si el resto de lajornada ladebe cumplir arrastrando un elefantiásico paquete.
New york city
Habiendo hallado la estación y el tren correspondiente (que no es gratis pero es muy barato), notará que éste sólo se detiene en contadas paradas (calle 14, 34, 42, etc.). Todo eso está indicado en el vagón y en cada una de las estaciones. Una vez que haya llegado a la estación correspondiente a la calle 42 deberá descender. Estará a pocas cuadras del Hotel Pickwick Arms o el YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes). Esta última opción es la más económica pero no se aconseja a los fanáticos de la higiene pues las habitaciones no tienen baño privado y aunque los baños comunes son muchos y limpios, obviamente no es lo mismo, pero…
Según el estado de absoluto (o no) agotamiento, se le permitirá tomar un taxímetro hasta el hotel o caminar. No tema. Los taxistas alejados del aeropuerto son seres humanos como usted y yo. Sin embargo, antes de zambullirse con un suspiro de alivio en un acogedor taxímetro, recuerdeque -embotellamiento de tránsito mediante- un inocente viaje de 6 cuadras se puede transformar en una descansada estadía de una hora en el taxi, con la única diversión de escuchar el ruido de las chapas de 25 centavos que van cayendo como gotas de lluvia.


