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La estatua es obra de Verrocchio, el maestro de Leonardo da Vinci, quien con mejor criterio que su alumno hizo fundir su obra a Leopardi antes de que se la deshicieran. El basamento que no hace honor al Colleoni ni a Verrocchio es del mismo Leopardi.
Al parecer, Colleoni legó su enorme fortuna a la ciudad con la condición de que se le erigiera una estatua ecuestre. La Iglesiade ladrillo que le sirve de fondo es llamada de los Santos Juan y Pablo. Es junto con Sta. María del Frari uno de los pocos ejemplos de iglesia gótica en la ciudad. Fue comenzada en el siglo XIII y finalizada en el XV con la particularidad de que las obras se iniciaron por el ábside, siguieron por el transepto y finalizaron por la fachada. El interior, de tres naves, tiene cierta majestuosidad lúgubre donde vale la pena observar el vitral de Murano, un políptico de Bellini en el segundo altar y en el brazo izquierdo del transepto, una hermosa obra de Lotto. Esta Iglesia se considera de algún modo el Panteón de la ciudad aunque hay Dux enterrados por todas partes (se cuentan 299 en la historia de Venecia). De todas formas las tumbas de los dux Vendramin y Malipiero son excelentes obras de Lombardo (1462). Junto a la Iglesia se levanta la Escuela Grande de San Marco. Se trata de una délas seis instituciones (uno por barrio) que había en la ciudad para la educación de las niñas abandonadas. Curiosamente los niños abandonados, al parecer, estaban condenados a la más negra ignorancia.
¡Qué difícil es no unir esta loable preocupación con una crónica de época que afirmaba que:..”. las cortesanas (prostitutas) son de número 12.000 generalmente muy cultas y respetables por sus buenos procedimientos. No se crea que su número sea tan grande que pase de la marca. Eso no sucede más que en época de Carnaval. Fuera de éste, su número, no pasa del doble de las que hay en París”…
Margarita Emiliani, una de las famosas respetables “sabía cantar con voz armoniosa que llegaba al corazón” y “tocaba el laúd como un experto maestro de música”. Verónica Franco, quien agasajó a Enrique III (a quien Guiness recordaría por haber unido en una misma jornada el “agasajo”, la subida al Campanile y aquel banquete que se le ofreció mientras le terminaban su nave en el Arsenal), hacía versos. Y Tullía d’ Aragón “dialogaba del amor como Platón “, según un cliente-admirador. Claro que había otras aficciones de los venecianos y venecianas que debe haber contribuido a estropear la buena fama de estas últimas en el resto de Italia.
Por ejemplo la pasión por los juegos del azar. En la gran sala del Ridotto de la calle de San Moisés se ganaban y (como sucede siempre) más bien se perdían, fortunas. Tan así que en 1774 el Gran Consejo decidió su cierre. Pero antes y después, el juego se refugiaba en casinos más privados y discretos donde las damas de alta alcurnia se mezclaban con las cortesanas y donde según crónicas de la época… “las señoras, para poder seguir jugando, no desdeñaban en ‘entretener’ a algún afortunado casi a la vista de los demás”.

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Bien. Ahora entren al Palacio por la majestuosa Puerta DELLA CARTA construida por Giovanni Buono (1400) en un estilo gótico florido. Contrariamente a lo que ustedes piensan, la puerta no se llama así porque el dux se entretenía en timbear bajo ella, sino porque es allí donde se exponían los decretos.
El patio es un excelente ejemplo del estilo renacentista ricamente decorado de estatuas, en particular la fachada del fondo. Esta construcción siguió al gran incendio de 1483 que destruyó gran parte del Palacio. A cada lado del arco de entrada (llamado Arco Foscari) hay réplicas del Adán y Eva de Rizzo. Fue en este patio donde se decapitó al dux Faliero a quien su preocupación por los cuernos le hizo perder la cabeza.
Frente a ustedes la Escalinata de los Gigantes (proyectada por Rizzo)con las estatuas de Marte y Neptuno obra tardía de Sansovino (1554) que de pronto pueden resultar algo desproporcionadas. Aunque hay que recordar que en el rellano alto de la escalera se realizaba la solemne ceremonia de la investidura del Duque con toda su pompa lo cual seguramente se ensamblaba mejor con la obra de Sansovino que los turistas japoneses con sus máquinas de video.
De la Galería, la Scala d ‘Oro conduce a los Departamentos Ducales que sólo conservan de origen el rico artesonado de los techos y algunas chimeneas de los Lombardo. Esta escalera fue diseñada por Sansovino (1556) y debió ser (mal) reparada varias veces. Se salvaron de las restauraciones los grupos escultóricos de Aspetti, en cambio la sufrieron, en distinto grado, los frescos de los recuadros y la bóveda.
Una vez arriba, se visitan sucesivamente la Sala de los Scarlatti (antesala de los consejeros ducales que vestían de escarlata), la de los Mapas, la Sala Grimani, la de los Estucos y la de los Filósofos (llamado así por unos cuadros que ya no están). Luego sigan a través de tres salas que actualmente funcionan como pinacoteca. Entre muchas obras se destacan algunas excelentes de Jerónimo Bosch. Se destacan porque son buenas, y porque no son venecianos. Como verán están en una ciudad muy localista y la mayoría de los trabajos que decoran el Palacio Ducal en particular, y los demás edificios en general, son de la escuela veneciana.
La pintura veneciana que descubrió el renacimiento algo tardíamente, tiene algunas características bien individualizables. Por ejemplo un empleo exhuberante del color. Doménico Veneziano (1445) a quien ustedes vieron en la Galería de los Oficios pero no se acuerdan, fue adoptado como maestro por los Impresionistas justamente por su sentido del color.
Lamentablemente de este Doménico Veneziano no queda mucha obra debido a su aficción al laúd.
No. No es porque perdiera demasiado tiempo con la música sino porque fue asesinado a golpes de laúd y un trozo de plomo. Según parece Doménico compartía con Andrea Castagno el gusto por la pintura, el laúd y las novias (las de cada uno). Andrea Castagno es el de la Anunciación de Santa María Novella en Florencia. ¿Tampoco se acuerdan? ¿Pero ustedes están seguros que estuvieron en Florencia?
Este Castagno, hombre de muy mal carácter, se fingía amigo de Veneziano pero en el fondo estaba torturado por los celos (por la pintura, no por la novia). Así que un día que Doménico había salido adarle serenatas a la novia con el laúd, Castagno lo esperó en una esquina oscura y lo asesinó con su propia arma musical. Cosa que confesó en su lecho de muerte años después.
Otro rasgo característico de la pintura veneciana es su sensualidad. Lejos de las figuras angelicales de un Botticelli o de los fríos estudios anatómicos de un Miguel Ángel, los personajes del Tiziano o el Tintoretto apenas esconden una carne mórbida y voluptuosa. El cuerpo ya no es un sostén para los pliegues de túnicas de lienzo. En Venecia el cuerpo es el continente que moldea las telas, que son, además, de ricas texturas y elaborado diseño En resumen. El veneciano se muestra en sus pinturas tal como es: de buen comer, buen sexo y buen vestir.