Paseo por Venecia

El Palacio Corner-Spinelli también pertenece al período final del renacimiento y fue construido por el arquitecto Mauro Coducci, cuyo nombre se recuerda a pesar de que el edificio tampoco es uno de los siete pilares de la arquitectura. De lo cual se desprende que Venecia, a diferencia de otras ciudades, guarda memoria de sus arquitectos y sus cortesanas.
Más adelante, los Palacios Mocenigo (sigan con la cabeza vuelta a la izquierda, por favor), muestra la evolución del concepto arquitectónico por obra de Sansovino y Palladio. Los que (como ustedes y casi todo el mundo) no se interesan un bledo en dicha evolución, recordarán el Palacio porque allí vivieron Giordano Bruno y la condesa Anna de Shrewsbury.
El filósofo fue denunciado por su casero a la Inquisición que finalmente lo quemó en una hoguera cerca del Palazzo Famese en Roma.
Gente maliciosa, que siempre las hay, sostiene que las razones de la delación lejos de fundarse en el exacerbado celo religioso del denunciante habría que rastrearlo en los vaivenes del mercado inmobiliario de los alquileres en esa zona. La condesa Anna de Shrewsbury quien también vivió allí, fue condenada a muerte por traición al Estado en una confusa historia de amor que involucró a Antonio Foscarini e hizo las delicias de los chismosos en el año 1621.
Volviendo la mirada a la derecha verán el campanario de la Iglesia de Sta. María Gloriosa dei Frari, la segunda en tamaño después de San Marco y que habrá que visitar más tarde.
En una próxima vuelta del canal, a un lado y otro de la desembocadura del Río san Pantaleón, se levantan a su derecha el Palacio Balbi (1590), barroco incipiente, y a su izquierda (sur del río) los Palacios Fosean y Giustiniani. Allí habitaba el doge Fóscari, recordado porque su antecesor y vecino el doge Mocenigo (el de la casa maldita) había suplicado en su lecho de muerte que eligiesen a cualquiera menos a Fóscari para sucederlo. Siendo esta su última voluntad nadie pensó en acatarla, así que Fóscari fue elegido y durante 30 años guerreó sin dar cuartel saqueando así los fondos de la ciudad. Cuando finalmente fue depuesto, se murió de pena el mismo día. El edificio es de estilo gótico más que tardío (1450) y con su paramento de ladrillo y ventanas políforas constituye uno de los palacios más altos del Canal. En otros tiempos una monumental escalera externa se elevaba en el patio que se puede entrever desde el Canal Actualmente alberga la Universidad Ca Foseari.
Del mismo lado un poco más adelante verán el Cá Rezzonico (digo, ya se habrán dado cuenta de que cá viene a ser un apócope de casa ¿no?). Fue construido por Longhena a mediados del siglo XVII y es sede del Museo del Setecientos.
En la ribera izquierda se elevan el Palacio Contarini dalle Figure, renacentista. Es interesante por su fachada de inspiración lombarda. Deriva el nombre de las cariátides que sostienen el dintel. El Palacio Grassi es la vivienda pesada y suntuosa con fachada sobre el canal y el Campo San Samuele. La construyó Massari en 1776.

Recorrido por Venecia

Mirando ahora hacia la derecha verán el FONDAC DE LOS TURCOS
Este edificio había sido erigido en el siglo XIII, habiendo alojado al Emperador de Bizancio en 1438 y a Alfonso de Este en 1562. Finalmente fue alquilado a la colectividad turca que lo usó para residencia y depósito de mercancías.
Si. A los turcos. Porque luego de tantas luchas y armisticios, tras de la famosa batalla de Lepanto, los venecianos hicieron las paces definitivamente con sus tradicionales enemigos.
Como la historia se divierte en repetirse, digamos que lo de Lepanto fue parecido a la Segunda Guerra Mundial. Los vencidos (los turcos de entonces y los alemanes de ahora) rehicieron rápidamente su economía, mientras que los aliados victoriosos se enfrentaban a un descalabro económico, provocado en parte por las inversiones en la guerra.
Desde el punto de vista plástico el edificio sufrió con su reconstrucción a mediados del siglo XVIII, el equivalente a la guerra de Lepanto. Un canal la separa del FONDAC DEL MEGIO, que la República construyó para granero público.
Pegado se levanta el Palacio BELLONI BATTAGIA que muestra el dudoso estilo del arquitecto Longhena que por la cantidad de obras que construyó debió hacer su fortuna en la Venecia del siglo XVII. Se caracteriza por los tímpanos truncos, los grandes escudos y los paramentos de piedra en leve resalte. Enfrente a la izquierda del Canal verán el Cá Vendramin Calergi, una típica edificación renacentista con hermosas ventanas bíforas reunidas en un solo arco.
Bien. Ahora giren hacia la derecha. Claro que, si además de torcer el cuello, ustedes completaran el ejercicio con una adecuada respiración diafragmática, además de ejercitar unos músculos medio anquilosados por la falta de uso, disfrutarían de otras ventajas que asegura el yoga.
De todos modos verán a su derecha el algo pesado PALACIO PESARO (otro opus de la empresa Longhena). Actualmente alberga el Museo de Arte Moderno.
Hacia la izquierda está el famoso CAD’ORO, un edificio de principios de 1400 llamado así por la policromía de la fachada. El pórtico
tiene algo de bizantino, mientras que las galerías superiores son de un gótico florido algo decadente. La Galería que rodea un encantador patio con fuente (Galería con mayúscula) tiene obras de Mantegna, Carpaccio, Tiziano y Filippino Lippi.
Miren hacia la derecha ahora. Si quiere, de pronto puede intentar hacer las paces sugiriendo hacerle unos masajes a su señora en el cuello. Y aclárele que si dijo que ese señor barbudo le recordaba a su madre (de ella) era por sus ojos cálidos y no por ese vello que ella tiene en el mentón.
El Palacio Michiel dalla Colonna (por la columnata de la Planta Baja) tiene un planteo bizantino estropeado en el siglo XVII. Le sigue el Cá da Mosto. Se trata de otro edificio (esta vez del siglo XII) estropeado también en el siglo XVII. Y es una pena porque sería un buen ejemplo de una casa-fondac bizantina. Se distinguen claramente el pórtico correspondiente al depósito de mercancías en la Planta Baja y la ventana polífora del primer piso donde se le utilizaba como vivienda. A partir del siglo XVI se convirtió en uno de los hoteles más famosos de la ciudad, bajo el nombre del León B1anco. Alojó entre otros, al Emperador Giuseppe II y los Condes del Norte.

Viajar a la ciudad de venecia

La cosa comenzó cuando el astuto anciano se comprometió a transportar a Egipto a los cruzados, por una abusiva suma de 85000 marcos de plata que él supuso correctamente que no iban a poder reunir. En efecto no pudieron. Dándolo, en lugar de rescindir el contrato, inflamado por un súbito fervor religioso decidió emprender viaje a todos modos. Claro que, siendo que el contrato no había sido acatado en todos sus términos, él también decidió tomarse algunas pequeñas libertades. Por ejemplo un desvío hasta Zara, ciudad a la que hizo atacar exitosamente por los cruzados. Aparentemente Dandolo y los abanderados de la Verdadera Fe habían olvidado un pequeño detalle: y es que Zara ya era cristiana. Cristiana, sí. pero perteneciente a los húngaros Así que fue recuperada, si no para mayor gloria de Dios (yaque su población seguía las reglas de la Iglesia), al menos para la gloria de la república Veneciana. En tanto Inocencio III lanzaba anatema tras anatema y se mesaba los cabellos por haber contribuido a semejante empresa. De allí los cruzados debían seguir hacia Egipto, solo que. Solo que los venecianos gozaban desde 1207 de importantes privilegios en ese país, a pesar de que los Papas habían prohibido bajo pena de excomunión el comercio con los infieles. El barrio veneciano de Alejandría tenía un baño, panadería una iglesia y hasta se les permitía la venta de vino Es decir a Dándolo no le convenía en absoluto malquistarse con su poderoso socio comercial. Pero bueno. Ya que estaban embarcados, otro pequeño desvío no iba a cambiar demasiado la historia, así que en un descuido en lugar de dirigirse a Egipto los barcos venecianos pusieron proa a Constantinopla.
Luego de saquear la ciudad, masacrar y violar a sus habitantes (violar y masacrar, en ese orden), los cruzados recibieron las 3/4 partes del botín, pero como aún le debían a Dándolo parte del transporte, sumando, restando y multiplicando los intereses, al final los venecianos se quedaron con prácticamente todo.
Otra fuente de ingresos menos sancta aún que las cruzadas lo constituían los botines obtenidos por la piratería. Un ramo comercial en que debieron luchar contra la competencia de griegos, sarracenos, sicilianos y genoveses. La reconquista de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó una fecha funesta en los balances venecianos que ya nunca más volvieron a ostentar tantos ceros en la columna del haber
Pero bueno pronto verán el testimonio de esas pasadas grandezas en las fachadas (góticas, bizantinas, lombardas o barrocas) de los casi 200 palacios que bordean el Canal Grande que recorrerá el vaporetto en su ruta hacia la Piazza.
Que es así como muchos venecianos llaman a la Piazza San Marco Como un modo de subrayar su preeminencia entre todas las otras que pululan por el mundo. Como quien dice “la Virgen a secas sin necesidad de aclarar que se trata de la Virgen María.
El Canal Grande une precisamente la Piazzale Roma (en cuyas proximidades se halla la estación de Ferrocarril y los estacionamientos para automóviles) con la Piazza San Marco.

En venecia


Asi fue que basto que Vasco da Gama emprendiera su mentado viaje a las Indias rodeando el Cabo de Buena Esperanza, para que el dichoso matrimonio se hiciera trizas Y aunque. como sucede entre muchas parejas, el matrimonio aún se mantuvo en apariencias y año a año se renovaban los votos con la ceremonia nupcial del anillo cuando las tropas de Napoleón quemaron la nave ceremonial del Bucentauro. la República Veneciana terminó su existencia
2) Su segundo cualidad para volver a las v irtudes cardinales de los venecianos la constituye su innato sentido comercial Gracias a esto la ciudad se enriqueció con la pesca el comercio de la sal y el transporte de esclavos
Y aqui es inevitable enrabar su gran detecto la absoluta falta de escrúpulos que complemento brillantemente su agudo olfato para los negocios Y de ese modo los venecianos se atrevían a comerciar con los musulmanes, haciendo caso omiso de la expresa prohibición del Papa y del Emperador de Bizancio. Asi con el oro que recaudaban de los árabes, iban a Constantinopla y colmaban sus naves con los codiciados objetos de luio orientales que luego vendían a precio abusivo a los demás europeos que acataban las disposic iones papales
Sin embargo seria injusto tachar a los vencecianos de poco respetuosos de las cuestiones de la fe, todo lo contrario. Su profundo sentimiento religioso surgía con una fuerza incontenible. por ejemplo, cuando se trataba de las cruzadas a Tierra Santa Claro que esas expediciones siempre les arrojaban suculentos dividendos, pues alquilaban sus naves a precio de oro. Sin mencionar que generalmente aprovechaban los viajes para establecer provechosos contactos comerciales, financiados por los cruzados De entre esas dichosas cruzadas la más tristemente recordada es seguramente la IV conducida por el Dux Dándolo un vigoroso y juvenil anciano de 90 años quien al parecer había perdido la vista por las maniobras traidoras de los griegos cuando había sido embajador en Constantinopla.
Dicha ceguera no es, por supuesto,justificativo alguno para que en un acto de supuesta desorientación sólo emulada por el genovés Cristóbal Colón siglos más tarde, la expedición en lugar de ir a parar a Tierra Santa se apeara en Constantinopla.